V de Vendetta (V for Vendetta, James McTeigue, 2005)

Conviene recordar –y más ahora que Hollywood lleva un tiempo comprobando en sus arcas el potencial que posee una manifestación artística tan relativamente joven como el cómic– que pese a tener numerosos puntos en común, el cine y la historieta son dos lenguajes totalmente diferentes. Partiendo de esta afirmación podríamos decir que la película que nos ocupa aúna con bastante solvencia los dos lenguajes.

V de Vendetta, es sin lugar a dudas una película correcta, consciente de su lenguaje específico, y a la vez una muy buena translación a la pantalla, respetuosa con la obra original. Esto es algo muy de agradecer, tanto por los seguidores del cómic, que no se verán defraudados por esta adaptación, como por los desconocedores del mismo, que descubrirán una interesante propuesta y tal vez se animen a conocer la obra original.

V de Vendetta es una distopía futurista, basada en un cocktail de referencias literarias y cinematográficas perpetrado entre 1983 y 1987 por el famoso guionista Alan Moore (Watchmen 1986-87, From Hell 1988-98, La Liga de Los Caballeros Extraordinarios). Polémico, rupturista, y con un discurso incendiario, el cómic fue escrito durante la era Tatcher, en un momento en que el propio escritor llegó a plantearse el auto exilio a causa del malestar social que se vivía en las calles de aquella Inglaterra que él mismo tachaba de pre-fascista. Pero eso eran los ochenta y lo loable del caso, y un tanto sorprendente, proveniente de este Hoollywood tan a menudo apoltronado y autocomplaciente al que estamos acostumbrados, es que la nueva versión ha sido capaz de moldear con acierto el material de base y re-situarse totalmente en nuestros tiempos, resultando tan fresca y revolucionaria como en aquel momento. Las amenazas constantes y difusas que nos sitúan eternamente en el abismo, manipuladas e incluso inventadas a conveniencia por el estado protector, las guerras preventivas y la falta de libertad de expresión –que tan a menudo salen a relucir en nuestros días–, son temas recurrentes en esta nueva versión amparada por los hermanos “Matrix-Wachowsky”.

Las obras de las que bebe son claras, siendo la novela de George Orwell, 1984, una de las más evidentes. Acertadamente, los responsables de la película eligieron a John Hurt, que ya intervino en la irregular pero interesante adaptación del mismo título de Michael Radford, para el papel de Adam Sutler, el supremo dirigente de la Inglaterra totalitaria que nos muestra la película. Sin embargo, dejando a un lado el simpático guiño y desfile de actores de empaque como Stephen Rea o Adam Fry, los cuales se deslizan por la pantalla con evidente buen hacer, los protagonistas absolutos de la cinta, como no podría ser de otro modo, son Natalie Portman y Hugo Weaving.

La Portman, aunque se adivina un poco forzada en su empeño por imitar el acento inglés, realiza un trabajo sencillamente enorme que dejará prendado a más de uno. Destacar especialmente el polémico pasaje en la que es torturada y conoce el pasado de la antigua “habitante” de su celda. Polémica que ya se buscaba en el cómic de una forma similar y que no podemos comentar más por miedo a destripar una parte fundamental de la historia.

También Weaving (ad eternum el Sr. Smith en Matrix), pese a permanecer durante todo el metraje con la cara cubierta, construye a V de manera magnífica, logrando convertirse en el misterioso y romántico anarquista inglés, tan solo con su asombroso dominio de la entonación y la mímica. Especialmente en este caso y sin querer menospreciar el trabajo del actor de doblaje, es obligatorio su visionado en versión original.

Por último, mencionar que la película, como cabría esperar, funciona correctamente a nivel técnico, no en vano se le encargó la dirección de la misma al director de segundas unidades James McTeigue. Su factura es netamente standard, sin originalidades ni toques personales, inconveniente que a la postre le beneficia, dándole ese acabado un tanto frío y calculado tan acorde con la personalidad de V y de la historia.

En resumen, V de Vendetta es una respetuosa adaptación, capaz de reinventarse a ella misma y a la vez calcar planos de las mejores viñetas del cómic a la perfección. La acentuación de lo poético, revolucionario y popular, como ese final anónimo saturado de fanfarrias, la hacen más próxima al gran público. La acción, más bien poca, no molesta en absoluto, aunque se adivine una cierta pretensión de los Wachowsky a dejar su firma de estilo, por otro lado nada desdeñable, en las escenas de lucha finales.

Por todo esto sorprende todavía más la negativa del autor a figurar en los créditos de la película, alegando la perversión de la obra original. El que esto suscribe está convencido de que, si bien no es la mejor película que se podía realizar con tan imprescindible cómic, es sin lugar a dudas y junto a Watchmen de Zack Snyder, la mejor adaptación de una obra de Moore hasta la fecha.

Dani Morell

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