The Machine (Caradog W. James, 2013)

No puede haber dos géneros cinematográficos más diferentes en la actualidad que la ciencia ficción estadounidense y la británica. Mientras que la primera sigue obstinada en realizar carísimas historias épico-futuristas a medida para el Will Smith o Tom Cruise de turno,la segunda lleva tiempo facturando películas y series cada vez más minimalistas y con un enfoque muy concreto.

Aunque este film es una coproducción entre los dos países, el resultado es claramente británico, entre otras cosas por su modesto presupuesto de menos de un millón de libras, que aunque se refleja en las localizaciones y el desarrollo de la historia, está bien invertido en unos pocos y apañados efectos especiales.

The Machine narra la investigación de dos científicos, Vincent (Toby Stephens, hijo de la gran Maggie Smith y villano Bond en Muere otro día, además de protagonizar en su día títulos como Fotografiando hadas, Desmembrados y actualmente la serie de piratas Black Ships) y Ava (Caity Lotz, la actual Canario Negro en la serie de televisión Arrow) en el campo de las inteligencias artificiales y las prótesis cibernéticas. Pese a que los dos tienen otras aspiraciones (en particular Vincent, que quiere usar sus descubrimientos para curar a su hija de su enfermedad mental) los resultados de sus experimentos son aprovechados por el ministerio de defensa británico, ya que en este futuro cercano Reino Unido se encuentra inmerso en una tensa guerra fría con China por Taiwán, lo que hace que cientos de soldados vuelvan del frente mutilados y necesiten ser “arreglados” y devueltos a la sociedad activa.

Todo este ambiente tenso y paranoico se apoya en unas escasas localizaciones perfectamente lógicas para la historia que se cuenta; los laboratorios del ministerio están en unos búnkeres a las afueras de Londres, totalmente incomunicados y trabajando en el más absoluto secreto. Lo que no impide que un espía chino se infiltre en ellos y arme un buen lío en que acaba con la muerte de Ava justo cuando ésta trabajaba en la última fase del proyecto. Vincent acabará este de la única manera que puede; creando al ser artificial que tenían planeado, usando un cuerpo protésico al que se le insertará la inteligencia artificial creada por Ava y que está creado a su imagen y semejanza. Vincent quiere desarrollar la inteligencia de esta nueva criatura de la manera más humana posible, pero sus superiores necesitan a un soldado, y pronto…

The Machine se podría incluir cronológicamente en ese  pre-cyberpunk  del que hablábamos en nuestro último podcast, el mundo de un Max Headroom o un Wild Palms, una sociedad que está a punto de descubrir una tecnología que la cambiará para siempre o que va a experimentar  grandes cambios sociales.

Si pudiéramos resumir a The Machine con una sola palabra esta sería potencial. Es una película que presenta temas ya inmortales en la ciencia ficción literaria como el clásico “¿qué nos hace ser humanos?” y demás derivados. Y aunque comprime todos esos conceptos en sus ajustados noventa minutos, lo hace de una manera que nos hace tener ganas de más, intuimos que todo lo que está pasando en ese búnker va a tener unas repercusiones inmensas y la película acaba en un momento que más que ambiguo es un continuará que al menos el que esto escribe quiere conocer.

Sostenida por unas solidas interpretaciones y unos efectos especiales al servicio de la historia, The Machine es como un capítulo inicial de una gran saga futurista que probablemente nunca veamos, pero eso no impide que los fans de la ciencia ficción disfrutemos de ella y elucubremos sobre sus implicaciones. Aunque siempre nos queda el gusanillo de saber que hubiera pasado si sus artífices hubieran invertido un poco más dinero. Quizá en su próximo proyecto. Como en la ciencia ficción clásica, solo nos queda la especulación.

Victor Castillo

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