Terminator Génesis (Terminator Genisys, Alan Taylor, 2015)

tgenesis01Estamos en el año de los regresos de sagas clásicas del cine comercial de Hollywood: hemos podido disfrutar de una excelente revisitación y reinicio de la saga Mad Max con Mad Max: Furia en la carretera, más tarde se estrenó una entretenida Jurassic World secuela de Jurassic Park, y también hemos sido testigos del regreso de uno de los héroes de acción de los 80 y 90, Arnold Schwarzenegger y su mítico Terminator. En 1984 James Cameron revolucionó el mundo del cine de acción y ciencia ficción con Terminator, una película rodada con un muy bajo presupuesto y que sin embargo rozaba la excelencia por su ambición y originalidad al contarnos la historia de un robot enviado desde el futuro para asesinar a la madre del salvador de la humanidad John Connor. Desde esa primera entrega fueron llegando secuelas (la segunda la más legendaria) pero realmente ninguna de ellas ha podido igualarse al descaro, valentía y competencia creativa de la primera. En 2009 se intentó llevar a cabo un inicio de nueva saga con Terminator Salvation sin Schwarzenegger y con el omnipotente Christian Bale en el papel de John Connor. Esta idea tenía mucho potencial puesto que planteaba la acción y la trama ya directamente en el futuro apocalíptico, dejando atrás las fórmulas de viajes en el tiempo. La calidad de la película era más que correcta, sin embargo no convenció de forma mayoritaria y su paso por taquilla no despertó mucho entusiasmo. Por ese motivo se abandonó dicha idea de nueva saga ambientada solamente en el futuro, y se optó por volver a la esencia… reiniciándola al mismo tiempo.

tgenesis02Terminator Génesis busca plantear una fórmula similar al Star Trek de J.J.Abrams (2009): reiniciar una saga justificándolo a nivel de argumento de ciencia ficción de reconstrucción de líneas temporales. Y a la vez establece un paralelismo con el esquema de Regreso al futuro II (Robert Zemeckis, 1989) del concepto de duplicación de dichas líneas temporales, y cómo un personaje puede regresar al pasado de otra línea temporal. Esta nueva entrega de Terminator empieza con la guerra en el futuro en la que John Connor (Jason Clarke) encuentra la máquina del tiempo construida por Skynet (la inteligencia artificial enemiga de la humanidad) y envía a su soldado Kyle Reese (Jai Courtney) al pasado a salvar la vida de su madre Sarah Connor (Emilia Clarke). Sin embargo, el pasado al que regresa Kyle ya no es el mismo que el de la primera entrega de la saga. Debido a un magnánimo plan de Skynet, la línea temporal se ha visto modificada, creando una historia y un pasado distintos. De esta forma, el director Alan Taylor (Juego de tronos, Thor: El mundo oscuro) rueda una película que se basa en situarnos a todos en el origen de la saga, con numeroso guiños a escenas que ya hemos visto, pero modificándolo al mismo tiempo y haciendo un reset en toda regla. Y de esa manera queda todo justificado: la saga con la que hemos crecido desde los 80 sigue existiendo, pero en otra línea temporal. En esta nueva entrega (y, según querían los productores, nueva saga) la nueva línea temporal implica nuevos peligros, nuevos enemigos y nuevas guerras que evitar. Así, la clásica cita que siempre ha servido de manifiesto para la saga de Terminator se hace valer más evidentemente que nunca: “el futuro no está escrito”.

Bien, hasta aquí el planteamiento. ¿El resultado? Desgraciadamente estamos ante una película de un nivel muy bajo. La primera media hora del film sí que despierta interés y goce en el espectador, con una apertura muy potente en la guerra del futuro entre humanos y máquinas. Pero a partir del momento en que el personaje de Reese se encuentra con Sarah Connor y con su Terminator guardián, todo empieza a convertirse en un despropósito de argumento fabricado sobre la marcha a base de piezas de puzle mal colocadas. El proceso de argumentar y justificar la trama pasa a ser en momentos algo vacuo y superficial, y en otros algo que solamente sirve como excusa para saltar a una secuencia de acción. Y ahí radica otro problema del film: las secuencias de acción no buscan innovar ni crear nada diferente de lo que podemos ver en cualquier película de género normal y corriente de hoy en día, en la que se abusa considerablemente de los efectos digitales, sin esforzarse por buscar un equilibrio entre CGI y efectos especiales clásicos. La saga Terminator reinventó el género de acción, de la misma forma que lo hizo la saga Mad Max. ¿Por qué ha habido un consenso tan grande en alabar y aplaudir la nueva entrega de Mad Max: Furia en la carretera? Precisamente porque ese film ha buscado crear algo nuevo vinculado a lo viejo, un cine de acción reinventado desde dentro. Todos sabemos que las secuelas se hacen por motivos de industria y de dinero, no hay ingenuidad ahí. Pero lo realmente interesante es cuando dicho motivo empresarial y corporativista se aprovecha para crear algo nuevo, algo diferente. Terminator Génesis no hace nada de eso, y nos ofrece una montaña rusa cinematográfica sabida y más que consabida, que al llegar al último acto logra que perdamos mucho interés en lo que estamos viendo.

tgenesis03Las interpretaciones desgraciadamente tampoco ayudan mucho. Emilia Clarke en el papel de Sarah Connor no logra crearse un papel para ella misma y basa su trabajo únicamente en emular la valentía y fuerza de la Sarah de la original Linda Hamilton, y la inocencia y fragilidad del John Connor de Edward Furlong (Terminator 2). Arnold Schwarzenegger nunca jamás ha sido un buen actor, motivo por el cual tampoco podemos ser muy exigentes con él; resulta divertido ver cómo justifican en el film que su personaje de robot esté envejecido, y él intenta mantenerse digno en su interpretación recordando momentos de gran poderío físico de las dos primeras entregas, así como también instantes de humor de la secuela clásica. Aunque claro, obviamente su esfuerzo no sirve para llenar el vacío interpretativo de la película. Eso sí, lo peor del film es sin duda Jai Courtney en el papel de Kyle Reese, un personaje que en la película original había interpretado excelentemente Michael Biehn. Courtney –al que hemos visto en nefastas interpretaciones en La jungla: Un buen día para morir (John Moore, 2013) y la serie Spartacus– es uno de esos casos que suceden de vez en cuando en Hollywood de un actor al que se quiere convertir en gran estrella cuando realmente todos podemos ver la evidencia de que no tiene calidad interpretativa para encarnar ningún papel protagonista. Su trabajo en Terminator Génesis roza el sopor, y el espectador al final no sabe qué resulta más zafio, si su inexistente capacidad de interpretar diálogos o su nula y vacua actuación gestual; los primeros planos de miradas y complicidad dan incluso un poco de vergüenza ajena –y no exageramos–.

Da la impresión de que el primer borrador del guión de Terminator Génesis puede que fuera verdaderamente interesante y quizás habría fundamentado una gran película. Desgraciadamente el film final que se ha estrenado dista mucho de ser algo que podamos definir como bueno, y ni siquiera se acerca a ser un correcto entretenimiento comercial. Lo que en los primeros minutos de metraje empieza siendo una promesa de espectáculo cinematográfico acaba finalmente en una simple y habitual película mala de acción. Eso sí, no nos sorprendamos en absoluto si en un par de años hay nueva secuela, ese futuro sí que es muy predecible.

Xavier Torrents Valdeiglesias

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