La celebración del Steampunk: Steamboy (Katsuhiro Otomo, 2004)

Steamboy, de Katsuhiro Otomo, es una película que puede resultar decepcionante, sobretodo si la abordamos con ideas preconcebidas. Otomo, el artífice de una de las mas grandes obras de animación del siglo XX, la apocalíptica Akira, nos regala con esta una obra menor pero muy disfrutable a nivel visual.

La película nos acerca más que ninguna otra hasta el momento al Steampunk, sub-género adscrito al Cyberpunk en el que (citando al escritor Horacio Moreno) “se toma como premisa fundamental el desarrollar una cultura influida por el desarrollo de la alta tecnología basada en el vapor, y que generalmente obtiene como resultado historias alternativas de carácter distópico, tomando del cyberpunk el pesimismo respecto de la idea de progreso benefactor e ininterrumpido”. Ejemplos de este subgénero podrían ser, La liga de los hombres extraordinarios de Alan Moore, o la fallida película Wild Wild West.

La acción transcurre en los años 1850 en plena revolución industrial. Ray Steam es un niño inventor, obsesionado por las maquinas de vapor, hijo de un ingeniero llamado Eddy Steam que ha ideado y fabricado, junto con su padre Loyd Steam (abuelo de Ray), un aparato basado en el vapor capaz de concentrar y desencadenar una gran energía. Llega un momento en que las tres generaciones se enfrentan, abuelo y nieto contra el padre, por sus diferentes formas de ver el progreso y el funcionamiento de la sociedad en general. A partir de esta sencilla linea argumental y con el telón de fondo de la Europa de la revolución industrial asistimos a la celebración máxima del Steampunk y como no, tratándose de este director, del Apocalipsis a pequeña escala.

Otomo se muestra mucho mas sensible que en otras películas; el sentido de la moralidad y un profundo alegato antibelicista impregnan esta película, que básicamente adolece de un metraje excesivo, impuesto por la pretensión de demostrar la buena factura de la película y la espectacularidad de la propuesta, hecho que puede llegar a distanciar al espectador de la misma. Cierto que por momentos la trama pueda parecer sencilla en exceso, pero todo queda solventado por el universo en el cual nos sumerge el director: máquinas voladoras a vapor, submarinos individuales, armas y vehículos terrestres imposibles… todas ellas dibujadas con precisión y todo lujo de detalles con el telón de fondo de un idealizado y fantasioso Londres victoriano; al mas puro estilo Verniano. Volviendo al apartado técnico, prácticamente todo el film esta dibujado al estilo clásico y las pocas escenas que contienen CGI están muy bien integradas, la banda sonora, a cargo de Steve Jablonsky, músico acostumbrado a componer partituras para películas de animación y videojuegos, sale con una nota elevada de tan ambicioso proyecto.

En definitiva, y pese a ese metraje absurdamente excesivo, Steamboy es una película a tener en cuenta, bella y obsesionada con el detalle, pero un tanto vacía de contenido. Pese a todo, una oportunidad para poder disfrutar del poco prolífico Katsuhiro Otomo y de un trabajo de animación faraónico.

Dani Morell

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