Pandorum (Christian Alvart, 2009)

Puedes ser el director con más talento de la Tierra, que si tienes la mala suerte de tener que dirigir un mal guión, lo vas a tener crudo para conseguir una buena película. Sin embargo, si cae en tus manos una buena historia (no necesariamente un guión excepcional absolutamente redondo, simplemente una buena historia, un argumento con interés y personajes coherentes) simplemente vas a necesitar eficacia, efectuar un puñadito de concesiones al productor que te contrate para que, si es el caso, la película también tenga su “toque” y dejar que la cosa fluya. Si para más “inri” tu equipo técnico es bastante apañado como para lograr una factura de ciencia ficción creíble, y cuentas con un reparto solvente, por mucho que tu obra sea un encargo, o que la estés utilizando para introducirte en la cúpula de Hollywood, el resultado final va a ser como mínimo aceptable, y probablemente para muchos seguidores del género, interesante.

La carrera de Christian Alvart estaba en un punto inquietante. Tras los buenos resultados de su Antikörper en el 2005, se le abrieron las puertas (unas pequeñas, de bajo presupuesto) de Hollywood a través de Expediente 39 (Case 39) en la que le llevaba la batuta a la oscarizada Renée Zellweger, cosa comercialmente (y cinematográfica, la película tampoco está mal) muy prometedora. Pero por conflictos internos de Paramount la película quedó atrapada en el limbo dos años, congelada sin estreno hasta 2009, y el siguiente paso de Alvart, al no haberse podido ver el anterior, se volvía así más incierto. Le podría haber pasado lo que indicábamos al principio: que le cayera un guión formado a base de sobras que una productora quisiera sacarse de encima por razones de contrato y haber acabado dirigiendo una película de ciencia ficción “direct-to-dvd” de baja estofa. Pero el productor en este caso ha resultado ser Paul W.S. Anderson. A este señor de eterna cara de niño se le podrán achacar muchas cosas, visto el gran número de detractores dentro del mundillo que tiene, pero que siente sagrada devoción por el fantástico no se lo puede negar nadie. Eso sí, desde un punto de vista del que ha sido un adolescente amante de los videoclips, la MTV y los video-juegos, un punto de vista tan respetable como cualquier otro pero que suele recibir por lo general buenas dosis de pedradas sin necesidad de juicio previo. Y dio una casualidad feliz para ambas partes. Por un lado Anderson tenía en sus manos un guión sobre una nave espacial que viajaba a la deriva tras el Apocalipsis en la Tierra, firmado por Travis Milloy, que no quería dirigir debido a que no quería quedar encasillado como “director de películas de naves” (recordemos el mayor triunfo de la carrera de Anderson, Horizonte Final, la película que usamos todos de referencia a la hora de hablar de Pandorum. A nivel personal añadiré que estaría encantado de conocer a un director encasillado en el tema). Por otro, Alvart tenía el suyo propio, sobre una nave-prisión con algunos puntos en común con el de Milloy, y se le ocurrió el “fusionarlos” en uno solo, así mataba dos pájaros de un tiro: trabajaba sobre encargo para Anderson, pero a la vez filmaba una historia propia.

La idea ha tenido un final feliz, creativamente hablando, y otro no tan luminoso, viendo los resultados que está teniendo en taquilla el filme en Estados Unidos, que esperemos no complique en exceso la futura carrera de Alvart. Uno de los puntos favorables que tiene es que el título se convierte en interesante prácticamente desde el principio, una vez despiertan de su estado de hibernación los personajes de Ben Foster y Dennis Quaid e intentan averiguar que ha pasado a los de su turno anterior mientras intentan hacer frente a los problemas de amnesia que tienen debido a su trance, interés que no lograron crear dos filmes también presentados en Sitges los años 2008 y 2009, Eden Log Cargo, que tenían puntos de partida muy semejantes pero que tenían problemas, por razones distintas ambas, para encauzar el interés de los espectadores, debido al poco, o al mal desarrollo que tenían sus personajes. Eso no ocurre en Pandorum. No ocurre por que sonellos, Payton y Bower, los que tienen las claves del meollo, escondidas en su memoria. Tampoco es la manera más original y sutil de hacer avanzar una historia (ahora recuerdo esto, me muevo por aquí), pero si es coherente y tiene lógica interna con lo que está sucediendo.

Y funciona también por que además su intriga la conjuga con interés con el terror y, aunque menos, la acción. Lo primero ya de golpe, nada más empezar, cuando Bower tenga que moverse por los estrechos pasillos de ventilación consiguiendo una lograda sensación de asfixia, para terminar descubriendo que otra secciones de la nave una horrible raza de monstruos campa a sus anchas por la nave, devorando a cualquier humano que se cruce a su paso, una mezcla entre los topo-monstruos de The Descent y los reavers de Serenity. Y lo segundo por que, aunque a un servidor le parezca lo más flojo de la película, uno comprende que para este tipo de productos la acción es necesaria para el público más generalizado (y ahí es donde uno puede intuir una manita de Anderson), aunque la ración habitual de puñetazos, patadas y saltos esté realizada con un montaje sincopado y un poco incoherente y logra que uno empiece a sospechar que esto se hace para “justificar” según que acciones de los personajes bastante poco lógicas, lo que pasa es que luego precisamente es lo que menos ganas quedan de comprobar de la película. Incluso se cuela alguna que otra patada voladora y alguna sucesión de golpes con “look baratillo” que, para entendernos, nos saca de Alien para meternos en los momentos más chusqueros de Escape de Absolom, por mucho que su director tuviera otras intenciones, según dijo en la rueda de prensa de Sitges 2009.

Por desgracia, como decía, los resultados en taquilla no están siendo muy buenos: apenas lleva recaudados 15 millones en EEUU sobre los 40 que costó, eso sí, manteniéndose y logrando unas entradas “regulares” cada semana, lo que implica que un cierto boca a boca, aunque minoritario, si está teniendo. Pero o los resultados en Europa y en el mercado del DVD son excelentes, o nos quedaremos sin ver la trilogía que Alvart tenía pensado en torno a este universo y que parecía de lo más estimulante: una precuela, que explicaría como la nave surgió la Tierra explorando la galaxia en busca de nuevos mundos para que la humanidad pudiera habitarla, que tendría un final funesto y podría haber dado de si una versión oscura y deprimente de Star Trek, y una secuela, que ya funcionaría a un nivel completamente diferente de este Pandorum en todos los aspectos, pero visto el final del film, también resultaba como mínimo apetecible. Probablemente termine haciéndolo para comic, o al menos así lo hizo saber en la misma rueda de prensa, una solución que cada vez está más en boga ante la imposibilidad de algunos títulos de continuar o expandirse, como suele hacer Joss Whedon con sus series canceladas o Darren Aronosfky con The Fountain.

En todo caso, sea como engranaje de un universo más completo, o como una única película, Pandorum merece una oportunidad, no es desde luego la película de la década ni va a cambiar los moldes de la ciencia ficción, pero sí es un título apetecible para un seguidor de este género. No es un título estúpido que subestima la inteligencia del espectador como algunos taquillazos y no merece fracasar. Por desgracia, en el espacio nadie puede oír tus gritos.

Javier J. Valencia

(Artículo originalmente publicado en Revista Fantastique en Noviembre de 2009)

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