La llegada (Arrival, Denis Villeneuve, 2016)

arrivalcapQuiero hablar de la película sin limitaciones, de modo que a partir de cierto punto, os avisaré para que no sigáis leyendo si no la habéis visto. Generalmente escribo para los que ya han ido a verlas y quieren más, así que suelo escribir sobre films que trascienden de alguna u otra forma. Y Arrival trasciende a todos los niveles racionales y emocionales.

Es justo decir que está basada en un cuento corto titulado Story of your life y escrito por Ted Chiang, que firma el guión junto a Eric Heisserer -no hace falta que indaguéis en su endeble obra previa-.

Para los que no la han visto todavía solamente puedo recomendarla con fervor. Y en todo caso, avisar de que es una historia humana con un espectacular contexto de ciencia ficción, que no esperen las habituales pomposidades catastrofistas hollywoodienses.

No quiero dedicar muchas líneas a su director, que me parece uno de los más talentosos del mainstream actual y cuya obra al completo merece la pena. Tampoco sería necesario decir que la forma es impecable –especialmente la fotografía-. Y mucho menos voy a escribir una sinopsis que podéis encontrar en miles de links.

Voy a hablar de Arrival y ahora sí que vienen spoilers.

Algo más arriba avisaba de que nadie espere un Independence Day (Roland Emmerich, 1996) –disfrutable en su liga- ni nada por el estilo, y lo digo porque yo mismo creía que presenciaría la batalla definitiva entre humanos y extraterrestres. Es cierto que los aliens no se muestran hostiles, pero la incomunicación y la incompetencia entre humanos empezaban a apuntar desarrollos belicistas –el tráiler también juega un poco a dejarlo creer -, y aunque esa falta de entendimiento es uno de los grandes temas del relato, algo mucho más bonito se cuece por debajo.

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Permitidme ir directo al grano, pero ¿no os parece que la película es la Doctora Louise Banks (Amy Adams)? Me parece maravilloso su viaje como persona/personaje, me toca el alma que a pesar de saber que su hija morirá a causa de una enfermedad rara, decida tenerla y criarla de todas formas y prefiera pasar por todo ese dolor. Que cuando lo entiende todo – ¡qué montaje, qué desenlace, qué emoción! – , le pregunte a su marido –que todavía no sabe que lo será-: “¿cambiarías algo de tu vida si pudieras verla entera?”.

Los seres planetarios hacen un regalo a la humanidad porque dentro de tres mil años necesitarán nuestra ayuda, y el regalo es su lenguaje, y con él, su forma de concebir el tiempo; ya no es lineal, es circular –seguramente apuntando a Nietzsche y su teoría del eterno retorno-. Y procesar eso tiene su intríngulis para los que estamos adoctrinados de forma lineal.

Lo que parecían flashbacks sobre la maternidad de la Dra Louise, son en realidad flashforwards, pero eso es en clave lineal. Cuando entendemos el tiempo cíclico, toda esa información se comprehende de forma simultánea. La podemos asimilar en una frase circular –frase en el lenguaje de los extraterrestres-, que vendría a ser un todo, una vida entera, la esencia.

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Ese regalo salva al mundo, nos salva de nuestra incomunicación, la que nos lleva a las guerras, a la auto-destrucción. Gracias a ese aprendizaje y a la aceptación de las nuevas leyes físicas, entenderemos la vida de una forma más completa, más sabia. Pero por el camino, Villeneuve, Chiang y Heisserer enfrentan al lenguaje y la ciencia, a la paz y al belicismo, a la razón y a las profecías. La humanidad es un caos, no puede comunicarse consigo misma en ninguna de sus lenguas. Incluso parece realista que tengan que venir de otra galaxia para darnos esa nueva herramienta, y lo que en el cuento se presenta como algo esperanzador, deviene en todo lo contrario si nos atenemos al presente que conocemos.

Podría emparentarla con Interstellar, al menos con la filosófica, certera y preciosa visión de ella que escribió Xavi Torrents aquí en nuestra web. Serían primas hermanas no solo por su juego con el espacio-tiempo, sino por cómo usan un marco tan basto para una historia mínima; léase el amor entre padre e hija en el caso de Interstellar, o el amor de madre y esposa en Arrival, entre muchas otras cosas siempre de cariz humano y vitalista.

Arrival nos hace reflexionar, nos hace crecer, nos hace vibrar y nos conmueve. Casi no recuerdo a los extraterrestres pero sí a Louis Banks diciendo “Ahora entiendo por qué me dejó mi marido”. Y cuando ella lo entiende, nosotros también, pero solo podemos entenderlo si nos lo cuentan de forma lineal y aceptamos el tiempo circular como nueva regla del juego narrativo.

Oscar Sueiro

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