Interstellar (Christopher Nolan, 2014)

Interstellar01Una teoría errónea de la etimología de la palabra “amor” es que ésta proviene de un término compuesto del latín en el que “a” significa “sin” y “mor” se refiere a “muerte” (“mortem”), por lo tanto “amor” significaría “sin muerte”, o lo que es lo mismo: eternidad. Esto es una teoría falsa, no obstante en ocasiones las falsedades dan mucho más juego y mucha más poética que la propia realidad. ¿Cómo definir el amor? ¿Cómo definir la eternidad? ¿Cómo comprender ambas cosas? Interstellar, la última película de Christopher Nolan, puede parecernos antes de verla un film de ciencia ficción al uso: viajes espaciales, otras galaxias, planetas, naves, efectos digitales… Eso es lo que quizás tendríamos que esperar de la película, y sin embargo, siendo todo eso, Interstellar es primordialmente un relato sobre el ser humano, sobre lo que somos, sobre lo que aspiramos a ser, sobre lo que amamos y lo que tememos perder. Es curioso que la película más ambiciosa y espectacular en cuanto a técnica y forma de Nolan sea al mismo tiempo precisamente la más íntima y emocional de toda su filmografía. ¿Qué hay más allá de la eternidad, del infinito? Aquello que más amas.

Interstellar02Un inicio de film excelente sirve como prólogo para introducirnos, por un lado, en la trama de ciencia ficción de una humanidad que, debido a causas climáticas, se acerca a la extinción, y en la que un grupo restante de lo que fue la NASA decide poner la última esperanza más allá de las estrellas. Y por otro lado, este inicio también nos presenta magníficamente al personaje protagonista y a su familia, corazón y alma de la película. Se trata de un arranque muy personal, familiar, en el que el epicentro de todo es Cooper (Matthew McConaughey) y la relación con su hijo e hija, y en el que el deterioro del planeta es algo que se ve en segundo plano, que se va comentando, pero que no protagoniza esos primeros compases del film. Y esto es claramente relevante, puesto que lo que Nolan quiere es que para nosotros principalmente la película trate del personaje de McConaughey y de la promesa que le hace a su hija Murph antes de irse a un viaje del que no sabe cuándo volverá. Tras ello Interstellar salta al espacio, a la exploración y al atravesar un agujero negro, pero en nuestras retinas ya está grabado a fuego ese primer plano de Cooper con lágrimas en sus ojos, conduciendo su camioneta y alejándose de su hogar, dejando tras él aquello que más ama.

Interstellar03El espacio en Interstellar se caracteriza por una ausencia notable de estrellas, a diferencia de cómo ocurre en otras muchas películas en las que estamos acostumbrados a ver el espacio plagado de puntos brillantes. Nolan nos muestra un espacio con pocas estrellas, oscuro, negro, donde la sensación de inmensidad y de vacío se hace palpable. Y esto no es algo a pasar por alto, puesto que a partir del segundo acto el film se acerca mucho al tono de aventura exploradora; la exploración como fundamento esencial que define parte de lo que nos hace humanos. Ir más allá de nuestros propios límites, superar las barreras y atravesar lo que parece imposible de atravesar. La exploración recordando a la de aquellos aventureros de los siglos XV y XVI que se adentraron en las regiones desconocidas de los mares y océanos para descubrir qué había más allá del horizonte. Esa sensación de caída más allá del horizonte persigue constantemente a los protagonistas de Interstellar, y poco a poco también a nosotros. Como si en cada nueva secuencia fuéramos a atravesar un velo nuevo de lo desconocido. Todo ello está conseguido gracias a un guión formidable, con un magistral trabajo por parte de Christopher y Jonathan Nolan, logrando configurar un ritmo cinematográfico in crescendo que poco a poco nos hace comernos las uñas, el forro del asiento y el tapón de la botella de agua. Porque seguramente pocas cosas hay tan emocionantes y estremecedoras como la incertidumbre y misterio sobre qué hay más allá del horizonte. Y ahí es donde Nolan pone la guinda al pastel: es ambicioso aceptando todas las consecuencias y yendo hasta donde tiene que ir, pero sin meter la pata, sin darnos una secuencia zafia y superficial; lo que logra hacer es mantener la lírica y poética de su historia, haciéndola bailar al ritmo de una prodigiosa declaración de amor a la ciencia ficción.    

Interstellar04Más allá de comentar el reparto en general, aunque sí destacando las excelentes interpretaciones de Anne Hathaway y Jessica Chastain, debemos centrar nuestra atención en Matthew McConaughey. ¿Qué decir del bueno de Matthew? Pues que hace unos años era uno de esos actores de los que nos reíamos por hacer horribles comedias románticas, por el que no dábamos un duro como actor, y que resulta que ahora, en menos de tres años, se ha convertido en uno de los actores más extraordinarios que hay sobre la faz de la Tierra. Los primeros planos de Matthew en Interstellar son de ponerse en pie en la sala y aplaudir. Vítores es lo que se merece este actor por el trabajo interpretativo que hace con el personaje de Cooper. Un hombre perdido en el mundo, sin un lugar en él, intentando salvaguardar un planeta para sus hijos pero sabiendo al mismo tiempo que no hay nada que salvar; para luego en el segundo acto ser un hombre condenado a vivir con la decisión que ha tomado de abandonar lo que más ama intentando salvar a toda la humanidad. Un personaje que seguramente cualquier otro actor de gran nivel interpretativo podría haberle dado una notable encarnación, pero lo que McConaughey aporta es algo que va más allá del propio trabajo actoral al uso. Se trata de una carga de humanidad que se puede ver en pocos actores de Hollywood a día de hoy; un aura de espiritualidad se podría decir, una mirada que va más allá de las líneas de guión y que nos atraviesa a nosotros mismos como espectadores. El viaje de Cooper en Interstellar es un periplo existencialmente hermoso, que nos conduce a través del sufrimiento más humano que puede haber, y que desencadena en una reflexión última para nada trillada: que quizás la exploración más importante es la que nos lleva finalmente a nosotros mismos.

Interstellar05El camino misterioso va hacia el interior. Es en nosotros, y no en otra parte, donde se halla la eternidad de los mundos, el pasado y el futuro.” (Novalis)

El nuevo film de Christopher Nolan es poderosamente ambicioso, pero al mismo tiempo dicha ambición no ciega al cineasta, puesto que buscando expresar toda una serie de emociones, reflexiones e ideas acerca del ser humano, del amor y de la eternidad, la película mantiene un equilibrio magnífico entre ofrecernos una travesía cinematográfica hacia el no va más y al mismo tiempo conmovernos emotivamente con el viaje último de Cooper. Un viaje entre las estrellas y más allá de ellas, un viaje a través del amor y más allá de él. Una eternidad en el instante, un instante en la eternidad.

Xavier Torrents Valdeiglesias

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