Especial Joe Dante – 5ª parte: Exploradores (Explorers, 1985)

Es evidente que existen varias similitudes entre esta película y la posterior y más elaborada Matinee (Ídem, 1993). Salvando las distancias, se trata de sendos homenajes del Joe Dante más romántico, entusiasta y personal a sus películas predilectas y a sus figuras mas veneradas. Tal vez por eso, por la mezcla entre película comercial y personal, varios críticos la han calificado como la peor película del director. Para el que esto suscribe, nada más lejos de la verdad.

En esta película conviven dos partes muy diferenciadas: “la introducción”, durante la cual los jóvenes protagonistas preparan su aventura espacial que nos cautiva como espectadores, nos hace anhelar los secretos del universo y nos retorna a nuestra infancia, y “el desenlace”, mediante el cual nos asestan una sonora bofetada, pues los secretos del universo, evidentemente, quedan para otra ocasión. Parte del problema, en cuanto a malas críticas de prensa y de público, viene precisamente por ahí.

Sin embargo, Explorers, pese a tratarse de un producto comercial y de entretenimiento, contiene algunos pasajes perturbadores, que después de una segunda lectura resultan ciertamente dramáticos y pesimistas. Dante incorpora en este film elementos de reflexión que al resultar inesperados no acaban de cuajar en un producto que a priori solo pretende entretener.

Estos Exploradores merecen toda nuestra atención por diversos y muy variados motivos pero el más importante, tal vez sea su capacidad para devolvernos, ni que sea por unos instantes, a nuestra infancia. Como escribió el crítico y editor Glenn Erickson: “La película Exploradores captura la alegría y la maravilla de ser niño, y esto no es ningún logro pequeño”.

Años dorados

Corre el año 1985 y Dante se encuentra en una etapa cumbre de su carrera, su anterior película, Gremlins, lo ha situado entre los grandes en poco tiempo y a pesar de las “desavenencias” que existen entre él y la Paramount y los problemas de escritura del guión, goza de cierta libertad de movimientos y de un presupuesto mas que holgado para acometer con éxito su siguiente película.

El productor de Explorers, Edward S. Feldman, es uno de los grandes de la industria, y su nombre se ha visto asociado a producciones del calibre de Carretera al infiernoLos viajeros de la noche o El Show de Truman. Los efectos especiales, que incorporan primitivos pero efectivos CGI corren a cargo de la ILM de George Lucas y después de dos colaboraciones continuadas, el director parece contar ya definitivamente con el malogrado Jerry Goldsmith para acometer la partitura de sus películas, (la de su anterior film, Gremlins, nos dejo una de las mas recordadas y pegadizas bandas sonoras de los ochenta).

El diseño de producción recae sobre uno de los grandes: Robert F. Boyle, el cual empezó su andadura como director de arte en El hombre lobo de 1941 y posteriormente diseñaría la producción para películas de Alfred Hitchcock tales como Con la muerte en los talones, Marnie la ladrona o Los pájaros.

Para la elección del reparto, parece tener las manos bastante libres, pues cuenta de nuevo con sus colegas Robert Picardo y Dick Miller en papeles menores, no carentes de importancia, como veremos mas adelante.

Para los papeles principales, los niños exploradores, nombres que en un futuro sonarán con fuerza: Ethan Hawke y River Phoenix.

Los efectos especiales de maquillaje vuelven a estar a cargo del joven Robb Bottin, con el que ya coincidió en la New World Pictures, a cargo, en esta ocasión, de los polémicos extraterrestres “cartoonianos” que aparecen en la segunda mitad de la película.

En conclusión, tanto el equipo técnico como el artístico evidencian el asentamiento definitivo de Dante en la gran industria de Hollywood. A partir de este momento con sus más y sus menos, ya no se desligará de ella jamás.

Sobra decir que a pesar de esto ha sabido conservar su categoría de semi-autor a lo largo de todos estos años.

Iremos a donde ningún hombre ha estado jamás

Cuando esta frase es pronunciada por Ben Crandall (Ethan Hawke), asistimos a la segunda mitad de la película, pero la afirmación, pronunciada con entusiasmo por el joven protagonista define ya toda la historia.

Un adolescente aficionado a la serie B y la literatura de Ciencia Ficción, al que ahora llamaríamos coloquialmente freak, tiene sueños en los que él mismo aparece volando entre las nubes, en ellos se le muestran también circuitos impresos y las piezas necesarias para hacerlos funcionar.

En uno de estos sueños, el que da inicio a la película, decide llamar a su amigo Wolfgang Müller, para contarle el sucedido (River Phoenix). En esta escena se nos describe al personaje perfectamente, su habitación esta plagada de carteles de películas de ciencia ficción tales como It came From Outer Space de Jack Arnold y posters de temática espacial. A la vez, el televisor de la habitación emite el final de La guerra de los mundos de H.G.Wells, dándonos a entender que Ben es aficionado a este tipo de películas.

Cuando Wolfgang coge el Walkie con el que se mantiene en contacto con Ben por la noche, se nos presenta un nuevo personaje. Wolfgang Müller es un chico obsesionado por la ciencia. Posee un desordenado y atestado sótano equipado para hacer experimentos, su familia se podría catalogar como excéntrica y como se nos muestra mas adelante, es el típico al que muchos llamarían “empollón” o repelente en la escuela, en su mesilla de noche vemos un ejemplar de Doc Savage, y le guarda los libros de ciencia ficción a Ben, ya que en su casa peligran. En todo momento queda claro que Wolfgang, pese a ser un niño, es la parte racional y científica del asunto.

A medida que la película avanza, conocemos los problemas de Ben en la escuela, sus peleas con su enemigo Steve Jackson, así como el amor que siente por Lori Swanson, una compañera de clase. En una de estas peleas con Steve, conoce a Darren Woods (Jason Presson) con el que poco a poco trabara amistad gracias a la ayuda que éste le ha prestado ante Steve Jackson. Darren es un chico huraño que ha aprendido de la vida prematuramente, convirtiéndose en un “tipo duro” que se vale por si mismo. En un momento concreto, después que se hayan conocido los tres, Darren hojea la colección de libros de Ben y le pregunta despectivamente por su afición “Como te puede gustar esto?” A lo que el joven protagonista responde “No tienes curiosidad por lo que hay allí fuera? Darren le acaba sentenciando “allí afuera no hay nadie!” en una muestra más del realismo de Darren, que ya ha dejado de ser un niño, pero que como veremos a medida que avance la proyección, no es un caso perdido del todo.

A partir de este momento, los tres protagonistas se lanzarán a una carrera para desentrañar el misterio de los sueños de Ben, logrando construir un campo de fuerza capaz de elevarlos del suelo y transportarlos sin notar la inercia. Toda esta parte de la película es muy compacta, Dante consigue transmitirnos la emoción y el entusiasmo que él mismo profesa por todos estos temas, nos despierta un sentimiento de retorno a nuestra infancia.

Los niños avanzan en sus descubrimientos, lo que les permite volar por la ciudad provocando algunos desperfectos en un cine al aire libre, en el cual se proyecta la falsa película Star Killer, (de la que hablaremos en el siguiente capitulo), utilizando su invento para espiar a Lori en su habitación y sobretodo llamando poderosamente la atención del Sheriff Charlie Drake (Dick Miller) que también se lanzará a su persecución por motivos contarios a los que en un principio tememos.

En este personaje, una de las mejores interpretaciones de Miller, observamos al adulto capaz de retornar a su infancia totalmente maravillado por la aventura de los niños. Evidentemente este se trata de un personaje que evoca la nostalgia y la tristeza. En un momento dado, Miller habla por teléfono con un amigo y le confiesa que esta volviendo a tener sueños que no tenía desde niño, ha pasado su oportunidad, pero queda claro que había sido un niño muy parecido a Ben. Después de perseguir a Ethan Hawke incansablemente, y cuando este ya se encuentra despegando con sus dos compañeros de aventuras, le desea un buen viaje, en un emotivo plano picado en la que Miller entusiasmado, parece a punto de echarse a llorar.

Solventados ya algunos de los problemas de los anteriores vuelos, los tres protagonistas deciden lanzarse a la aventura espacial. Aquí es donde la película cambia totalmente de tercio e inesperadamente se convierte en algo muy distinto. Cuando llegan al espacio son rápidamente trasladados a una nave extraterrestre por fuerzas ajenas a su voluntad, que ya se habían manifestado con anterioridad.

Una vez son engullidos por la nave, exploran su interior hasta dar con los habitantes de esta: dos seres verdes de considerable tamaño, que creen que la tierra es sólo lo que han visto por las ondas de televisión que han llegado hasta sus receptores. Ben descubre desencantado que los “secretos del universo” deberán esperar y que la sociedad en la que vive deja bastante que desear.

Dante reitera su discurso, durante toda la película, pero es en esta segunda parte donde se hace más evidente. La sensación que nos transmiten los dos extraterrestres, a pesar de resultar cómica, es a la vez trágica y amarga.

La definición de personajes sigue la línea de toda su filmografía, sencillos, pero entrañables y con una personalidad muy definida. River Phoenix (Wolfgang Müller) a pesar de su reticencia inicial borda su primer papel. Parece ser que el hubiera preferido el personaje de Darren Woods, que acabó recayendo en Ethan Hawke, que se desenvolvió en él a la perfección. Según los comentarios del mismo Dante “River, en un principio vino por el papel de Darren pero nosotros queríamos que hiciera el papel de chico científico. Era la última cosa que a River le hubiera gustado ser. Tenía que llevar gafas y cortarse el pelo muy corto. En cuanto había alguna chica alrededor, él rápidamente se quitaba las gafas e intentaba parecer lo mas simpático posible”

En cuanto a personajes secundarios, y dejando para más adelante a Miller y a Picardo, con quienes Dante mantiene una colaboración mas estrecha; solo queda señalar a James Cromwell, en su papel de Mr Müller, el excéntrico padre de Wolfgang, al que muchos recordarán encarnando al chofer de Perrier en la magnifica comedia Un cadáver a los postres o más recientemente enfrentándose a Eastwood en la película Space Cowboys.

Starkiller vs. Mant!

Cuando todavía no han transcurrido ni los primeros diez minutos de metraje, y aprovechando el aparato de televisión de la habitación de Ben Crandall, Dante nos dispara una buena ración de la película de ciencia ficción basada en la Obra de HG Wells del mismo título La Guerra de los Mundos. De nuevo las intenciones del director quedan claras desde un primer momento: el festival de homenajes va a empezar, más directo que nunca hasta ese momento y hasta el final de la película.

Jugando con el guión que tiene entre manos, el director aprovecha para desplegar su repertorio mas evidente: pósters de sus películas predilectas en diferentes pasajes del film, como el cartel de It Came From Outer Space de Jack Arnold que decora la puerta de la habitación del protagonista o el de Brain from Planet X en lo que parece un cruce ficticio entre The Brain from Planet Arous de Nathan Juran y The Man from Planet X de Edgar G. Ulmer en la cafeteria del Drive-In, que los protagonistas destrozan con su nave. Segmentos de diferentes películas tales como This Island Earth, Earth vs. Fliyng Saucers The Day the Earth stood Still… etc. aparecen en pantalla aprovechando la más mínima ocasión.

También se suceden los homenajes con los diferentes nombres de personajes y lugares: La escuela “Charles M Jones” a la que asisten los tres adolescentes toma prestado el nombre de Chuck Jones, el padre de los Looney Tunes, al que Dante siempre ha admirado, llegando a colaborar juntos en mas de una ocasión. El gato de Wolfgang se llama Heinlein, como el maestro de la ciencia ficción Robert A Heinlein, autor de obras cumbres del genero tales como Amos de títeresStarship Troopers o La Luna es una cruel amante. El amigo de Miller, con el que este habla por teléfono, lleva por nombre Gordon, seguramente por Bert I Gordon, otro de los directores a menudo citados por Dante. El compañero de trabajo de Dick Miller, curiosamente se llama también Miller, la colección de libros de Ben esta formada por obras de Wells, Heinlein o Asimov entre otros y así podríamos estar horas…

En Explorers, Dante, a parte de aprovechar cualquier televisor para dejar caer alguna escena de La Guerra de los Mundos o This Island Earth, entre otras, practicaría otra de sus manías: rodar personalmente alguna secuencia ficticia que también aparece de la misma manera como si fuera real. En este caso el director rodó las escenas de la falsa película Starkiller, que aparecen en la pantalla del cine para autos que sobrevuelan los protagonistas durante sus primeros vuelos de prueba.

Jugando con una estética colorista y kitch, muy parecida a la utilizada en la reiteradamente mencionada This Island Earth por Joseph M Newman, Joe Dante nos regala un momento memorable protagonizado por Robert Picardo, con quien Dante también ha colaborado en casi todos sus films. Starkiller, a su manera, esta dotada de entidad propia, y llega a interactuar con la realidad de una forma bastante acertada. En un futuro Dante, repitió el experimento y lo superó con Mant la pequeña película con introducción, nudo y desenlace que se encuentra dentro de Matinee y sobre la cual gira toda la trama.

Como anécdota cabe apuntar que Dante, fascinado por F Boyle (encargado del diseño de producción de Explorers), al que considera un mito ya que trabajó con Hichcock en varias películas, le otorga un brevísimo cameo en Starkiller, como tripulante de la nave de cartón piedra. Con Eric Luke, guionista de la película, dante hace lo mismo y también le concede un pequeño cameo como profesor de Darren.

Posteriormente Starkiller seria descrita por Dante de esta manera: “Intentábamos hacer una película Ítalo-alemana espacial, con zooms y bajo presupuesto”

Con el final de Explorers, el director traslada a la gran industria sus experimentos de juventud al igual que en The Movie Orgy, la película universitaria underground de mas de 7 horas, construida a partir de cortes de programas de televisión y de otras películas, por el propio Dante. Todo el desenlace de Exploradores, en el que conocemos a los dos extraterrestres y la visión que ellos tienen de nosotros gracias a las ondas de televisión que les llegan de la tierra, está montado a partir de anuncios, películas, series y programas de televisión remontadas y proyectadas por las paredes de la nave.

Dick Miller merece una atención especial en esta cinta. Hasta ahora hemos visto que Dante le guarda un aprecio especial, pues desde su primera película y hasta la ultima (hasta la fecha) ha tenido pequeños papeles en todas ellas. Al igual que en Matinee, Explorers ocupa un lugar de honor en la filmografía del actor, pues es sin lugar a dudas, y dentro de lo que cabe, una de sus mejores interpretaciones como secundario de honor.

Miller encarna, en esta película, el lado más nostálgico de los adultos, recrea un personaje huraño pero capaz de ablandarse al recordar su infancia y sus sueños perdidos.

A pesar de tal acumulación de guiños a terceros, Dante incluye un pequeño homenaje autoreferencial: una de las noticias que podemos leer en el periódico que hojea el ayudante del Sheriff al bajarse del helicóptero reza así: “El Misterio de las caídas de Kingston Falls” como si aun no estuviera resuelto el motivo de estas. (Kingston Falls es el pueblo en el que sucede Gremlins, su anterior película).

Aunque parece que Explorers adolece de una cierta sobresaturación de homenajes y referencias, todas ellas están perfectamente integradas en la trama, por lo que el espectador que carezca de tales referencias disfrutara igualmente con la película, pues esta es totalmente autónoma narrativamente hablando.

Valoración

Esta película tiene principalmente un problema muy evidente del que ya se ha dicho algo más arriba: tiene dos partes muy diferenciadas. La primera mantiene un ritmo prácticamente constante, es equilibrada, rodada al Modo Institucional Americano y nos plantea el viaje que van a realizar nuestros protagonistas. En definitiva, esta primera parte nos “engancha” y nos crea demasiadas expectativas. Estas expectativas, por otro lado son totalmente imposibles de cumplir.

La segunda parte es una explosión caótica, típica de Dante y muy en la línea de Chuck Jones y sus cartoons. La nave a la que llegan los tres protagonistas está habitada por dos extraterrestres verdes muy surrealistas y alocados, que creen saber y conocer la forma de ser de los humanos gracias a las ondas de televisión que les llegan desde la tierra. Ben se desanima progresivamente, en una acertada actuación de Ethan Hawke. Se da cuenta que aquellos extraterrestres no son la respuesta que él buscaba, no son más que unos bobalicones atraídos por el consumismo y la locura de nuestra sociedad. El personaje crece y se le hace evidente que la respuesta a los problemas de su existencia la va a tener que encontrar por si mismo.

Dante aprovecha esta segunda parte para desplegar todas las armas de las que dispone con tal presupuesto y peca de exceso. Inunda las paredes de proyecciones de películas, series y anuncios comerciales, los sonidos estridentes se confunden con las bandas sonoras de las imágenes y con el propio dialogo de los personajes y en definitiva, lo que debía ser un festival se convierte en algo ciertamente perturbador. El distanciamiento del público es inevitable a partir de ese momento y tras una pequeña reflexión el planteamiento de Dante se hace demasiado evidente. Por otro lado, convendría recordarle al director que no toda la televisión que navega por el espacio es norteamericana…

Sin embargo y pese a todos sus fallos Explorers se mantiene como una obra muy recomendable en la fimografía del director. Una película dirigida directamente a un público infantil y juvenil y también a los nostálgicos del “cine de antes”. Joe Dante todavía se encontraba bajo la presión de su superéxito anterior, Gremlins, algo que le influenció y le lastró a partes iguales y de forma evidente.

Dani Morell.

Especial Joe Dante – 6ª parte: Matinee (Matinee, 1993)

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