Star Wars: El despertar de la Fuerza: Dos opiniones dispares sobre el Episodio VII (Star Wars: The Force Awakens, J.J. Abrams, 2015)

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Es un “sí”, pero…

por Javier J. Valencia

Que conste que aunque me haya tocado jugar a “poli malo”, me ha gustado El despertar de la Fuerza. He disfrutado con el reencuentro de mis héroes de la infancia, la película recupera (con matices) el encanto por la aventura de La guerra de las galaxias (o Una nueva esperanza, si lo prefieren) y desde luego es infinitamente superior a la trilogía previa, aquellas precuelas que trabajaron laboriosamente para que cuando escuchara la fanfarria de John Williams y viera el “Star Wars” mostrarse en pantalla desapareciera parte de la emoción infantil por reencontrarme con la esencia de una saga que, probablemente, es la causa por la que ame el cine. He salido contento del pase, algo que desde luego no me ocurrió con El ataque de los clones. Y un poco triste, con la sensación de que definitivamente va a ser la última vez que el gusano me baile en el estómago. Habrá una nueva entrega cada dos años, en medio se lanzarán películas independientes de la serie contando otras aventuras, y antes de que nos hayamos dado cuenta Star Wars será una marca más a la que acudiremos religiosamente una vez al año a ver esto y aquello. Sarna con gusto no pica, desde luego, pero añoraré la sensación de evento especial.

forceawakens02Hay un cierto límite que, como espectador, el cine de J.J. Abrams me impide atravesar, para considerar su obra como algo más que un entretenimiento de primer nivel. Lo cual no es moco de pavo, pero siempre acabo con la sensación de que podría dar mucho más de sí, sin ese toque superficial y un aroma a prefabricado que me transmite siempre su trabajo. Se pasa de rosca siempre en su gusto por el juego referencial, abusa de las casualidades a la hora de construir su narración (como si considerara que tratándose de películas de ritmo frenético fuera innecesario trabajar la cohesión) y no comparto su manía por saturar de humor el desarrollo de sus películas, en lo que creo que se excede un poco más de la cuenta. Es obvio que ha dado a Disney y a la gran mayoría del público lo que quería ver, y eso dudo que se lo vaya a reprochar nadie, puede considerarse un éxito su incursión en el territorio creado por George Lucas, pero en ocasiones me daba la sensación que Rey y Finn paseaban por un gran parque temático de Star Wars, divertido y emocionante, pero que también mostraba unos muros que de momento la saga ya no va a querer saltar, quizá debido a malas experiencias anteriores.

A su vez, mientras que los nuevos héroes me han parecido dignos (Finn, BB-8) o incluso magníficos (Poe Dameron, o Rey, interpretada por Daisy Ridley, que es la mejor de la película), con un pasado y unas motivaciones bien construidos –debería ser lo normal, pero en estos tiempos de cine de consumo rápido sabemos que no es lo habitual– sí que la parte dedicada a los villanos hubiera merecido un repasito. Kylo Ren podría haber sido una presencia inolvidable si su personaje (en cualquier caso, interpretado por un muy correcto Adam Driver) hubiera sido elaborado con más calma y se ve dañado por el precipitado ritmo de la cinta, que funciona para la sensación de vértigo pero daña cuestiones como esta, y termina siendo un refrito de lo contado en el Universo expandido. La existencia de la Primera Orden y del villano “en la sombra” apenas se comentan en un suspiro, no se termina de entender muy bien del todo en qué situación quedó la galaxia tras El retorno del Jedi o si la batalla de Endor sirvió de algo más que para anexionar a algunos sistemas más a la causa (¿Resistencia? ¿Pero entonces la República gobierna o no?). Aunque sí hay elementos que me gustaron en el Lado Oscuro y que no puedo dejar de destacar, como cuando en lugar de repetir elementos, Abrams los invierte: el personaje tentando por la luz y explicándolo en un… ¿monólogo?, estupenda escena que podría haber sido mucho más intensa si no pareciera un mero paréntesis, o el uso de un personaje como el General Hux (brillante Domhnall Gleeson), que otorga al poder militar un ímpetu que no se deja amedrentar por el poder del Lado Oscuro, en claro contraste con todo el almirantazgo imperial en la saga original posterior al Grand Moff Tarkin, y que se erige como un posible líder en el futuro probando nuevas vías y no confiando tanto en nuevas religiones que en el pasado no les dieron los frutos esperados. Eso si Disney se atreve a meterse en nuevos derroteros, claro. Viendo que la nueva gran amenaza es una nueva Estrella de la Muerte… pinta que no.

forceawakens03Como ven, he dejado al margen a Luke, Han, Leia, Chewie y los droides. Lo siento, me superan. Los coloco por encima del bien y del mal. Aunque el agradable escalofrío que me recorría la espina dorsal cuando iba a reencontrarme con caras conocidas no es un mérito de esta película en concreto, si no de la saga original, y el hormigueo habría sido el mismo en el caso de que el film hubiera sido mucho mejor o mucho peor. Sin embargo, a esa escena (ya saben cuál) le falta algo. No sé si es menos previsibilidad, o un mayor empaque dramático… No sólo dejar que funcione debido a la emoción acumulada por casi cuarenta años de historia. JJV

Recuperando el aroma de la trilogía clásica (y no era tan fácil)

por Xavier Torrents Valdeiglesias

Si algo nos provocó a los fans la última trilogía de los Episodios I, II y III fue un desengaño, un desencanto, un golpe en nuestros estómagos y corazones, puesto que fuimos a ver cada una de ellas esperando y anhelando sentir de nuevo ese aroma, ese ambiente, esa sensación de la trilogía original. Lo que vimos no tuvo nada que ver con eso, así que perdimos la esperanza, nos hicimos “mayores”, abandonamos el país de Nunca Jamás y nos olvidamos de la posibilidad de que eso pudiera ocurrir. El despertar de la Fuerza logra lo que muchos creíamos casi imposible: recupera la burbuja de La guerra de las galaxias (Una nueva esperanza), con unos tintes puntuales de El imperio contraataca y algunos elementos de El retorno del Jedi. Pero sobre todo rescata y reformula la burbuja de aventuras, amistad, espiritualidad e imaginación en una historia intensamente enfocada para el espectáculo pero con una poderosa dosis de humanidad y mística sobre el bien y el mal. Con esto no afirmo que El despertar de la Fuerza sea tan buena como las tres películas clásicas, no, pero vive y respira en el mismo mundo que ellas. Esta nueva entrega es un film magnífico, notablemente construido e inteligentemente escrito pues crea unos nuevos protagonistas de forma brillante y al mismo tiempo sabe entablar un puente armónico con la saga original. Se trata de un blockbuster puramente made in J.J. Abrams, sin pausas, sin casi respiros; una montaña rusa que mezcla nostalgia, modernidad y emoción a partes iguales. Obviamente que las expectativas eran muy altas para este estreno, y el público dividirá sus opiniones en función de los matices que vean o encuentren en el film; por supuesto que no es la mejor película de Star Wars que se podría hacer, pero sí que supera las expectativas que hace unos pocos años podíamos tener todos nosotros.

forceawakens04El guión bascula su lírica entre la orilla de los personajes nuevos y la del puente con el pasado, mientras se mueve girando sobre el eje de crear un espectáculo palomitero y adrenalítico para el espectador. Rey (excelentísima Daisy Ridley) y Finn (todoterreno John Boyega) son los verdaderos protagonistas, y son dos personajes brillantemente construidos desde los cimientos hasta sus últimas consecuencias, con los que el espectador empatiza rápidamente y que abren el camino para esta nueva saga dándonos una confianza enorme en lo que vendrá a continuación. Kylo Ren (Adam Driver) es el curioso nuevo malvado, construido con una acertadísima idea de que el malo no sea radicalmente maniqueo, sino que esté luchando en su interior, “un malo en construcción” por así decirlo. Sí es cierto que al personaje le habría venido bien una o dos escenas más pausadas en las que se nos describiera un poco mejor la interioridad de este individuo; sin embargo esa no es la idea de la película, sino que la propuesta que se hace y que se intenta llevar a cabo es la de presentarnos a Kylo Ren de forma icónica, como un símbolo, y el hombre detrás de ese icono nos es descrito por otros personajes, lo cual convierte a Ren en una duda constante, una impotencia constante de no poder autodefinirse a sí mismo. De una forma u otra, sea el lado oscuro o el sendero luminoso, siempre le están definiendo desde fuera, inhabilitando su propia posibilidad de escoger… hasta la escena final y decisiva en que realmente la decisión llega y es tomada. Aquí es donde los matices que cada espectador pueda hacer en su recepción del film pueden variar la opinión sobre Kylo Ren, seguramente el personaje que más controversias va a despertar de ahora en adelante.

Algo que enamora de El despertar de la Fuerza es la magia de las maquetas y disfraces y caretas que vuelven a poblar la pantalla. Obviamente que hay efectos digitales, pero intentando en todo momento establecer un equilibrio constante entre lo que antaño fue la atracción de feria de la cantina de Mos Eisley y los efectos CGI necesarios hoy en día en una película de Star Wars. Particularmente me han encantado los momentos en que en segundo plano hay un minucioso trabajo por el detalle de vestuario, maquillaje, disfraces, dirección de arte repleta de óxido y suciedad, etc. Es el universo de Star Wars que recordamos de la infancia, aquel que se podía “tocar”. Desgraciadamente sí que hay alguna pega en este aspecto, como el personaje que interpreta Lupita Nyong’o (Maz Kanata), completamente digital, que a mi modo de ver es correcto, pero que quizás desentona un poco con el resto. Pero sobre todo el gran error de todo ello es el personaje del oscuro líder Snoke, el cual es un muñeco CGI con una nula personalidad que acaba recordando más al alienígena detestable de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal.

forceawakens05Star Wars: El despertar de la Fuerza baila en un tejido estructural exactamente igual que el ritmo y sinfonía de la película original del 77 Una nueva esperanza. La misma dinámica de personajes, el mismo tercer acto, el mismo clímax, el mismo tipo de dinámica light aunque con algún tinte oscuro, etc. También rememorando el tono de nacional socialismo de las tropas imperiales en esta Nueva Orden, personificado en el notable General Hux, interpretado por el camaleónico Domhnall Gleeson que lo viste con un aura hitleriana muy lograda. Esta rima con la estructura de la película original puede molestar a parte del público que esperaría quizás algo distinto, algo más original. Puede que aquí sí que hayan pecado Disney y Abrams de no querer arriesgarse, de intentar ir por el camino seguro. Es difícil criticarlo por lo que quisiéramos que hubiera sido, pero dentro de la propuesta que han decidido realizar lo cierto es que han sabido combinarlo magníficamente con una nueva generación de personajes que desde el minuto uno cargan con el peso de la saga en sus hombros y se mueven con envidiable agilidad.

El despertar de la Fuerza es aventura, es entretenimiento, es diversión, es nostalgia y emoción, es misticismo en pequeñas dosis, es volver a sentir ese poder que envuelve a todo y a todos, del que no puedes escapar, al que no puedes acceder porque ya forma parte de ti, del que necesitas aprender pero del que ya innatamente sabes beber. La Fuerza ha regresado y, por el momento, está en buenas manos. XTV

También en EPB: Rememorando la Fuerza: los mejores 10 momentos de la saga Star Wars

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