UN FLAMANTE NUEVO MUNDO – La ciencia ficción de los 60 en 50 películas, 2ª parte: Cegados por LA CIENCIA

cifi60_02Segunda entrega de nuestro especial dedicado a recorrer la ciencia ficción cinematográfica de los años 60 en 50 películas. El poder científico estaba en su auge en plena guerra fría: llegaba una era de invenciones a cada cual más poderosa: guerra bacteriológica, experimentación biológica, la cuenta atrás por conseguir el dominio de la mente… ¡el viaje en el tiempo! En muchas ocasiones -¡faltaría más!- con resultados fatales, en otras aún dejando abierta una ligera grieta por la cual entrara algo de luz solar anunciando un nuevo y mejor día…

EL CEREBRO QUE NO PODIA MORIR (The Brain that Wouldn’t Die, 1962) Estados Unidos

D: Joseph Green I: Jason Evers, Virginia Leith, Anthony La Penna

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Cuando en El cerebro que no podía morir vemos que alguien pronuncia la frase “¡Estás jugando a ser Dios!” y la película no lleva cinco minutos de metraje, ya intuimos de qué pie cojea la cosa. Quien la pronuncia es el padre del arrogante cirujano Bill Cortner (Jason Evers), un tipo de mandíbula cuadrada y pocos escrúpulos que es capaz de reanimar cerebros de pacientes recién fallecidos. En una escapada a su casa en el campo junto a su novia Jan (Virginia Leith) los dos sufren un accidente y ésta es brutalmente decapitada. Bill se lleva la cabeza y utilizando un nuevo “adreno-suero” que ha inventado la conecta a un montón de tubos para mantenerla con vida. Su ayudante Kurt (Anthony La Penna, un apellido muy adecuado a sus capacidades actorales) no lo ve muy claro -Bill le re implantó un brazo que se le ha quedado hecho una mierda- pero el chulesco doctor no permite que eso le impida salir a buscar un nuevo cuerpo para su amada. Esta durísima y desagradable tarea consiste en ir a clubs de go-go’s, espíar a jamonas por la calle y finalmente engatusar a una ex novia suya que trabaja de modelo fotográfica para arreglarle una cicatriz y con ello salirse con la suya. Mientras, Jan -más bien su cabeza- se ha vuelto loca y quiere que la dejen morir. Además, ha desarrollado poderes telepáticos y con ellos quiere liberar a un antiguo experimento de Bill, un desagradable Frankenstein hecho con las sobras de varios cadáveres. Zafia, casposa y con montones de alusiones sexuales en sus diálogos, El cerebro… fue rodada en 1959 pero no se estrenó hasta el 62 por temas legales y de censura -hay algún que otro desmembramiento, aunque bastante inocente- y no pareció gustar a muchos de los implicados, ya que, por ejemplo, Leith rehusó doblarse a sí misma en postproducción. Tampoco era para tanto, sigue teniendo un cierto encanto “basuril” que la hace disfrutable si tenemos la predisposición adecuada. O alcohol. VCR

LA MALDICIÓN DE LA MOSCA (Curse of the Fly, 1965) Reino Unido

D: Don Sharp  I: Carole Gray, Brian Donleavy, George Baker, Burt Kwuok

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La tercera entrega de la saga La mosca no gozó de mucha popularidad y es una lástima, ya que lograba “levantar el vuelo” respecto a la segunda entrega de la serie. Patricia Stanley (Gray) huye de la institución psiquiátrica donde estaba recluida y conoce a Martin Delambre (Baker), se enamoran, se casan y la lleva a vivir a su mansión, donde en compañía de su padre Henri (Brian “Quatermass” Donleavy) han proseguido los experimentos que iniciaron la anterior generación de la familia. Los “resultados” los guardan en el establo… En lugar de repetir básicamente el esquema de la original como hacía la primera secuela, esta se va por otros derroteros –baste decir que no aparece ninguna fusión entre humano y mosca en esta ocasión… pero si una variada patulea de infames deformidades-. Lo que más se nota a faltar en referencia a las anteriores es, sin duda, Vincent Price, que no pudo participar debido a que ya tenía contrato con la AIP. En cualquier caso un muy aceptable cierre a la serie. JJV

LOS VIAJEROS EN EL TIEMPO (The Time Travelers, 1964) Estados Unidos

D: Ib Melchior  I: Preston Foster, Merry Anders, Philip Carey, John Hoyt

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Mientras que muchas de las producciones de serie B surgidas de la American International Pictures son elevadas a cierta categoría de mito (menor, tal vez, pero mito al fin y al cabo) por sus fans debido a 1) momentos concretos icónicos largamente recordados, pero dentro de películas menores o 2) el factor nostalgia, Los viajeros en el tiempo es bastante superior a otras de su especie con mayor celebridad (véase El planeta sangriento). Aunque comparta el escaso presupuesto, la precaria dirección artística y los efectos especiales de andar por casa, la historia que narra tiene un gran planteamiento, se desarrolla bastante bien y la manera que tiene de rellenar metraje sus escasos 80 minutos es más imaginativa que en otros títulos del Sr. Arkoff (incluyendo con algún momento musical con sintetizador futurista que hubiera hecho las delicias de Joe Meek)  a los que se les ven las costuras para llegar a una duración que les permitiera el estreno en salas comerciales. Cuatro científicos descubren por accidente una manera de viajar en el tiempo a través de una pantalla diseñada originalmente para contemplar otras eras; pero cuando lleguen al devastado mundo del año 2071, donde los pocos humanos supervivientes de una guerra nuclear están enfrentados a unos horribles mutantes –con la ayuda de unos androides de fabricación casera- descubrirán que no pueden volver a casa y que su única manera de sobrevivir es ayudando a crear un cohete que permita a la raza humana viajar a otro mundo y poder prosperar en él. Pero lo que ocurre a continuación, y sobre todo su final, es bastante inesperado, incluso rompedor para la época. JJV

THE FLESH EATERS (1964) Estados Unidos

D: Jack Curtis  I: Martin Kosleck, Byron Sanders, Barbara Wilkin

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Cuando una perversa actriz decadente y su ayudante contratan a un piloto para un viaje rutinario, una tormenta deja tirado al trío en una isla aparentemente desierta. Pronto descubren que no están solos allí; su nuevo vecino es un tal profesor Peter Bartell, un tipo enigmático con acento alemán que tiene pinta de haber sido espía en sus años mozos. En verdad, a Bartell se le ha ido la olla y está utilizando material científico que robó a los nazis para crear una bacteria carnívora que viaja por el agua devorando la carne humana sin miramiento. Después de que el monstruo despache a un molesto beatnik que tiene la mala suerte de naufragar en casa del científico, éste empieza a crecer desmesuradamente y a devorarlo todo a su paso. Cínica, socarrona y sorprendentemente sangrienta para su época, The Flesh Eaters es una magnífica exponente de la ciencia ficción barata para autocine americano y cuenta con unos efectos especiales gore (cuyo mayor logro es el aspecto de “pastilla efervescente” de las bacterias) bastante resultones que la elevan un poco por encima de sus contemporáneas. VCR

ESTACIÓN 3 ULTRASECRETA (The Satan’s Bug, 1965) EEUU

D: John Sturges  I: George Maharis, Anne Francis, Richard Basehart, Dana Andrews

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Mientras que el miedo a la guerra nuclear, como van comprobando en este especial, fue prácticamente el núcleo de casi la mitad (o más) de las películas de ciencia ficción en los años 60, un nuevo terror empezaba a asomar la cabeza y todavía nos seguiría llevando de cabeza cuarenta años después: la guerra química. En un laboratorio secreto científicos han estado trabajando en un virus mortífero que se propaga por el aire y que es letal, tanto, que en dos meses puede llevarse a toda la población mundial por delante. Pero el virus es robado y va a parar a manos de un lunático –¿de extrema derecha o de extrema izquierda- le preguntan al personaje principal. –¿Acaso importa? Se creerá un mesías-. Un antiguo agente secreto retirado por hastío y rebelde hacia sus superiores, a los que cuestiona sin cesar, en las antípodas de los espías “de acción” de entonces (interpretado por el actor y cantante George Maharis) volverá al servicio dado lo delicado de la situación para ayudar a recuperar los frascos que contienen el virus letal. Estación 3 Ultrasecreta es la adaptación de un best-seller de Ian Stuart (pseudónimo de Alistair MacLean, autor de El desafío de las águilas o Los cañones de Navarone) que utiliza elementos de ciencia ficción al servicio de una historia de espionaje y acción, y que destaca por mantenerse al margen de banderas y pleitesías patrióticas, amén de ser una entretenida –aunque un poco previsible y plana- combinación de cine de espías “serio” y acción muy ligeramente en la línea de los agentes en boga entonces inspirados en la famosa creación de  Ian Fleming. Estupenda banda sonora de Jerry Goldsmith.  JJV

CHAЯLY (Charly, 1968) EEUU

D: Ralph Nelson  I: Cliff Robertson, Claire Bloom, Dick Van Patten, Lily Skala

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La adaptación de la seminal novela Flores para Algernon de Daniel Keyes alcanzó una gran popularidad en el momento de su estreno y le sirvió a Cliff Robertson para hacerse con el Oscar al mejor actor de 1968, en su rol de un hombre que padece retraso mental y que accede a participar en un experimento que mejorará las capacidades de su cerebro hasta acercarle a la genialidad. Su viaje le llevará a conocer el amor por la que solía ser su profesora, en la delicada trama principal de la segunda mitad del filme. Charly señalaba tanto las maravillas que puede provocar la ciencia, como sus inherentes peligros: la verdad es que el acto final de la obra es de un desalentador de aúpa. Los años la han tratado bastante bien, pero algunos momentos concretos (como el viaje “de descubrimiento” de Charly por América, sintetizando sus diferentes conversiones, desde hippy a motero) utilizan técnicas visuales (pantalla partida, colores muy vivos) a día de hoy provocan un cierto sonrojo. JJV

EL PODER (The Power, 1968) EEUU

D: Byron Haskin I: George Hamilton, Suzanne Pleshette, Richard Carlson, YvonneDeCarlo

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¿Quién es Adam Hart? ¿Y dónde está? Cuando Jim Tanner (un joven George Hamilton) descubra que es poseedor del poder del control mental y de la telekinesis, comenzará a ser perseguido por un sujeto invisible, con un poder mucho mayor que el suyo, y a eliminar a todo el equipo de científicos que saben de su existencia. Tanner y la joven Marjerie Lansing (Pleshette) tras investigar, comenzarán a buscar al tal Hart, el cual parece el culpable de las muertes pero que ahora tiene una nueva identidad que le mantiene oculto gracias a sus poderes…El poder es un entretenido thriller de ciencia ficción que supuso el adiós de una era, o sin ser tan dramático, al menos una manera de entender la ciencia ficción: Fue la última película del director Byron Haskin –La guerra de los mundos, De la Tierra a la Luna- y la penúltima del legendario productor George Pal, que se despediría siete años después con Doc Savage, Men of Bronze (ya, también me extraña que no tenga aún reseña por estos lares). Se basaba en una popular novela por aquel entonces de Frank M. Robinson, pero fue alterada bastante para hacerla mucho más accesible al público generalista y a una duración standard de 108 minutos: el resultado, una especie de Con la muerte en los talones paranormal, con una estupenda banda sonora de Miklos Rosza (para continuar con el sentido de cierre de la obra, indicar que fue su última banda sonora para MGM) y que años después serviría de reconocida inspiración para que David Cronenberg llevara a cabo una de esas películas que adoramos en EPB.. JJV

VIAJE ALUCINANTE (Fantastic Voyage, 1966) Estados Unidos

D: Richard Fleischer  I: Stephen Boyd, Raquel Welch, Donald Pleasance

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Una de las película más recordadas del prolífico (y quizá por eso algo irregular) Richard Fleischer, Viaje alucinante cuenta con un apartado visual totalmente inolvidable y lleno de aciertos. Vale, muchas cosas han quedado para la posteridad como algo kitsch, como que el interior del cuerpo humano parezca a veces una proyección de happening hippie de aquellas que se ponían de fondo en los conciertos, y Isaac Asimov (que escribió su novelización) dijo que el guión estaba lleno de agujeros, pero el resultado general sigue siendo el de un tenso y entretenido thriller de espías. Y es que el divertido (para nosotros, claro, que ellos las pasan putas) viaje del submarino Proteus por el interior del cuerpo del Dr. Jan Benes con el objetivo de eliminar un coágulo cerebral provocado por un intento de asesinato está lleno de personajes memorables y un muy buen uso del ritmo alternando entre la tripulación y los atacados científicos del puesto de control, con un reloj avanzando en un muy acertado tiempo real. Ese ambiente  tenso tan de la guerra fría le confiere un tono realmente serio muy poco habitual en la ciencia ficción de la época que la eleva por encima de sus contemporáneas. VCR

TE AMO, TE AMO (Je t’aime, je t’aime, 1968) Francia

D: Alan Resnais  I: Claude Rich, Olga Georges-Picot, Van Doude

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La ciencia ficción también encontró su lugar en la década de los 60 al servicio de propuestas más experimentales la usaban más como un recurso que como un género propiamente dicho. En Je t’aime, je t’aime Resnais utiliza como excusa un viaje temporal para trasladarnos al interior de la mente de Claude Ridder, un hombre que acaba de intentar suicidarse y que se presenta voluntario como conejillo de indias para un experimento en el cual intentarán hacerle retroceder un minuto al pasado: Claude se perderá en fragmentos de su ayer y nos hará partícipe de su historia de amor con Catherine, una vida anterior de la cual no quiere escapar pero que a la vez representa un infierno personal al representar escenas inmutables. Te amo, te amo es realmente un drama profundamente triste que reflexiona sobre el enfoque que le otorgamos a los recuerdos, siempre supeditados a una carga emocional eternamente variable desde que el presente se convirtió en pasado. Por cierto, una influencia directa al Olvídate de mi de Michel Gondry. JJV

ESTOS SON LOS CONDENADOS (The Damned, 1963) Reino Unido

D: Joseph Losey   I: Shirley Ann Field, Viveca Lindfords, Oliver Reed, Macdonald Carey7

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Y mientras en Estados Unidos utilizaban con frecuencia el género para sembrar el pánico en torno a la amenaza comunista, desde el Reino Unido trataban de que si el espectador tuviera que temer algo, fuera a la amenaza nuclear: Joseph Losey, exiliado en las islas británicas por culpa de la caza de brujas maccarthista, realizó para la productora Hammer en un periplo en el que todavía estaban probando nuevas combinaciones de terror y ciencia ficción antes de asentarse casi definitivamente en un estilo único esta significativa pesadilla sobre los peligros del átomo. Mientras durante el primer segmento del filme la película se dedica a mostrar a sus personajes y las relaciones entre ellos, al margen de la amenaza de la ciencia (un norteamericano talludito se enamora de la hermana del líder de una peligrosa banda de Teddy Boys,  éste, interpretado por un debutante Oliver Reed en su salsa, intentará vengarse al tener una relación que ronda la obsesión hacia ella), a partir del segundo hacen presencia los niños fríos como el hielo, que viven aislados del resto de la humanidad y han sido criados por el Gobierno para hacer frente a un futuro siniestro. Absolutamente desesperanzadora, la cinta sorprende por su tono absolutamente fatalista, donde todos sus protagonistas parecen señalados por un mismo y trágico sino, sin diferenciar procedencia ni moral alguna –excepto los poderes militares, los verdaderamente crueles de la historia-. JJV

Primera entrega: CUANDO EL FIN DEL MUNDO NOS ALCANCE

Mañana la tercera entrega: Enigmas de OTROS MUNDOS

JJV: Javier J. Valencia

VCR: Victor Castillo

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