El desafío del profesor Challenger (Segunda parte)

Con esta segunda entrega de “El desafío del profesor Challenger” concluye el repaso a la figura del profesor Challenger y más concretamente a las adaptaciones que ha propiciado El mundo perdido, la novela más exitosa del personaje salido de la pluma de Arthur Conan Doyle. Pueden recuperar y leer la primera parte del artículo pinchando aquí.

DINOSAURIOS CATÓDICOS: LAS ADAPTACIONES PARA TELEVISIÓN

El mundo perdido (The Lost World, 2001)

Para continuar con el repaso que nos ocupa debemos introducirnos de lleno en el terreno televisivo. Tal vez la propuesta de más calidad y sobre la que vale la pena extenderse un poco más provenga de la BBC, con su estimable coproducción entre Alemania, Estados Unidos e Inglaterra en forma de mini-serie. El acabado final de la misma viene avalada por los premios a los que optó ese año, tanto en los Bafta como en los Emmy británicos, casi todos de carácter técnico.

La telemovie, presentada en el 2001 y de más de dos horas de duración, contó con un guión de Adrian Hodges (creador de la excelente serie británica de ciencia ficción Survivors) y fue dirigida por Stuart Orme, un realizador curtido en el ámbito televisivo y responsable, entre otras, de la película Alguien mueve los hilos¸adaptación de la popular novela de Robert A. Heinlein Amo de títeres, con Donald Sutherland como protagonista.

Para el reparto se contó con James Fox, Tom Ward y Matthew Rhys en los papeles de Summerlee, Roxton y Malone respectivamente, con el añadido de nuevos personajes un tanto chirriantes, como el popular Peter Falk encarnando a un fanático misionero y Elaine Cassidy (una de las criadas en Los otros de Alejandro Amenabar) en el papel de su hija, de nuevo una artimaña para incluir presencia femenina entre el reparto, aunque esta vez el descaro no superara a sus inmediatas sucesoras televisivas de las cuales hablaremos más tarde.

En esta nueva versión encontramos bastantes cambios respecto a la novela de Conan Doyle: se nos informa de una supuesta expedición portuguesa anterior, se añaden algunos personajes nuevos que crean situaciones inesperadas y se despoja al científico protagonista de su carácter huraño y sus ataques de furia incontrolada –para mi, el personaje pierde gran parte de su encanto–. Lo grave del asunto es que todo esto sucede pese al más que correcto trabajo de Bob Hoskins, al que nos gustaría volver a ver como Challenger algún día.

Por otro lado, otros cambios en los protagonistas, como podrían ser la personalidad menos aventurera de Summerlee o la juventud y el arrojo, un tanto acentuado, de Roxton se adecuan muy bien a la historia y no llegan a desentonar tanto como podría parecer.

No nos olvidamos de los dinosaurios. Para tratarse de una producción televisiva resultan bastante aceptables. Fueron generados por ordenador por el mismo equipo que se encargó de los CGI para los famosos documentales de la BBC Walking with Dinosaurs. Los monstruos, sin poseer el mismo encanto que los creados por O’Brien para la primera versión, están muy logrados, y llegan a protagonizar algunas de las secuencias más interesantes de esta recomendable mini-serie.

Adaptaciones menores y una serie…

En cuanto a las demás adaptaciones para la pequeña pantalla, el cúmulo de despropósitos es tal que merece la pena realizar un breve repaso a título meramente informativo.

Existe un telefilme de 1992, El mundo perdido (The Lost World), protagonizado por el entrañable John Rhys Davies (Gimli en El Señor de los Anillos) ejerciendo de Challenger y que apenas llega al aprobado. La producción corrió a cargo del veterano Harry Allan Towers, implicado en algunos telefilmes de Sherlock Holmes bastante menores (Incident at Victoria Falls de 1991 y Sherlock Holmes and the Leading Lady de 1992, ambos protagonizados por Christopher Lee). Los dinosaurios son ridículos, y casi siempre se vislumbran en la lejanía, apareciendo sin crear ningún tipo de expectación, siendo lo único destacable de film el esfuerzo de Rhys Davies para construir un profesor creíble y ciertos toques simpáticos y acertados para toda la familia. La telemovie contó con una secuela de similares características, en la que un grupo de empresarios pretenden explotar un yacimiento de petróleo situado en Maple White. Sustentada por el mismo equipo, rodada a la vez que la primera y titulada Regreso al mundo perdido (Return to the Lost World), se presenta como un anodino alegato ecologista de escasa calidad.

Hacia 1998 se rueda de nuevo la maltratada novela, de igual título español y original. Esta vez ya sin ningún tipo de interés, de la mano del canadiense Bob Keen y protagonizada por el televisivo Patrick Bergin (Robin Hood el magnífico). Esta es por el momento una de las peores versiones de la novela y en realidad parece tener más semejanzas con el Viaje al centro de la Tierra de Jules Verne que con la obra de Doyle. Lo único interesante del film es la construcción por parte de Michael Sinelnikoff de un Summerlee realmente aceptable y respetuoso con la creación de Doyle. Como prueba de su buen hacer, Sinelnikoff sería elegido y repetiría su papel en la siguiente adaptación televisiva, una serie totalmente independiente de este despropósito.

Le toca por lo tanto ahora el turno a la serie mencionada, que también tendría su correspondiente telefilme (menudo lío para tan poca sustancia). Olvídense de cualquier tipo de fidelidad y respeto con la obra original, aquí lo que interesa es la audiencia. Producida ni más ni menos que por John Landis (Un hombre lobo americano en Londres) apareció esta serie repleta de chicas despampanantes que jamás hemos encontrado en la novela. Durante tres temporadas la rubia y espectacular Jennifer O’Dell y la morena y no menos interesante Rachel Blakely fueron dos bazas a favor de la serie, que espero –no he visto más que unos pocos episodios– que contará con algunos otros momentos de interés a juzgar por su permanencia en antena (1999-2002).

Por ultimo una decepción mayúscula: King of the Lost World. Una versión de 2005 del productor de serie Z David Michael Latt que merece una mención especial por ser capaz de destrozar toda obra literaria que caiga en sus manos. Especialista en adaptar novelas carentes de derechos –siguiendo su política de no soltar un dólar–, ha sido responsable, entre otras, de adaptaciones de La guerra de los mundos de H. G. Wells, (aprovechando el tirón de la versión de Spielberg) o de bodrios como Bram Stoker’s Way of the Vampire, con la osadía de mencionar al autor gótico en el mismo título. En esta ocasión la película que se intentó explotar fue King Kong, coincidiendo con el estreno del digno remake de Peter Jackson. Challenger está interpretado por un esforzado Bruce Boxleitner que deberá enfrentarse a un simio gigante que parece generado por el Paint de Windows 95. Los dinosaurios, por fortuna parece que son inexistentes.

CHALLENGER EN LAS VIÑETAS

Si ya es harto complicado pretender un seguimiento exhaustivo de las adaptaciones cinematográficas, adentrarnos completamente en el mundo de la ilustración y el cómic es ya una tarea impensable. Aunque básicamente debemos hablar de nuevo de El mundo perdido, es en esta forma cuando empezamos a encontrar adaptaciones de algunas de las otras aventuras del profesor.

Seria imperdonable no destacar en primer lugar las soberbias ilustraciones que acompañaron originalmente a la publicación por entregas en el Strand Magazine (de abril a octubre de 1912), obra del dibujante Harry Rountree, así como el curioso sistema de fotografías retocadas, en las que se podían ver paisajes de Suramérica o el propio Doyle con amigos caracterizados como los personajes de la novela. Evidentemente, Doyle aparece en ellas como el profesor Challenger:

Otro de los curiosos y más relevantes dibujos de Challenger apareció en el Sunday Magazine, dominical del New York Tribune, como ilustración promocional de The Lost World, que se estaba publicando por entregas en la misma. La fecha de publicación es de marzo de 1912 y en ese dominical se incluían las veinte primeras páginas de la novela del célebre escritor escocés. La magnífica ilustración nos muestra a un profesor Challenger directamente inspirado en las facciones del propio Conan Doyle. Suponemos que el autor conocía la fotografía del Strand nombrada más arriba.

Para acabar con el repaso de los clásicos, la deliciosa obra de Joseph Clement Coll habla por sí sola: éste se encargó de ilustrar la novela en cuanto apareció como tal en un volumen único. Clement Coll, conocido por ilustrar a muchos de los novelistas clásicos, marcaba los estándares a seguir, por lo que no es de extrañar que todos los que posteriormente le siguieron se inspiraran directamente en su visión de Maple White, así como de sus fantásticos habitantes y sus entrañables visitantes.

Dentro del apartado de la ilustración, es satisfactorio echar un vistazo a la reciente obra de George Sellas, que dedica un pequeño apartado a The Lost World en una amable colección basada en sus personajes y vivencias, enmarcada totalmente en el ámbito del cartoon y el cómic paródico.

Y situándonos ya directamente en el mundo del cómic, son muchas las adaptaciones de su novela más conocida, destacando las realizadas por Donald Marquez para Millenium Comics en 1996, por Patrice Sanahujas a finales de los 80 del siglo pasado, o la curiosa a la par que simpática adaptación al manga por parte del siempre genial Osamu Tezuka. Es casi seguro afirmar que el nipón Tezuka, creador de Astroboy, fue el primero en adaptar al cómic a nuestro querido profesor, pues su Lost World, publicado recientemente en inglés, data de finales de los 40 del siglo XX.

Lo triste del asunto es que por estos lares prácticamente no nos ha llegado ninguno de los trabajos arriba mencionados, aunque podemos recordar brevemente la versión gráfica publicada por la mítica editorial Bruguera a principios de los 80. Publicada en su colección Grandes Novelas Ilustradas, se trataba de un cómic totalmente en la línea de la antigua publicación, viñetas muy cuidadas alternadas con otras bastante precipitadas.

Como hemos comentado anteriormente, es de agradecer que en este formato se hayan adaptado también las aventuras menos conocidas de este grupo de personajes. De momento ha sido publicada The Poison Belt (La zona ponzoñosa) a cargo del dibujante y guionista Don Marquez, que (según su pagina web) publicará en breve El día que la Tierra aulló y La máquina desintegradora, dos de los mas apreciados relatos de Challenger.

VOCES ALIENÍGENAS

Y como adaptación curiosa destacamos este audio-book realizado por dos conocidos actores relacionados a menudo con la ciencia ficción.

En 1996 Leonard Nimoy y John DeLancie crearon Alien Voices, un grupo que dramatizaba los grandes clásicos de la ciencia-ficción literaria en directo y que comercializaba la grabación en audio posteriormente, algo muy habitual en Estados Unidos. Aprovechando la Entertainment’s Grand Slam V Star Trek Convention realizada en Pasadena, California, el 22 de Marzo de 1997 se llevó a cabo el proyecto.

Alien Voices adaptó El mundo perdido con un gran despliegue de efectos sonoros, con mas de doscientas pistas de música por separado y la participación ensayada de multitud de extras surgidos entre el público. El resultado fue Alien Voices The Lost World, una adaptación dirigida por Nimoy, protagonizada por él mismo y John DeLAncie y registrada en directo ante más de mil personas.

Más recientemente, en el 2005, la productora Ripper Records, especializada en adaptar del mismo modo libros de terror y ciencia-ficción en Alemania, grabó un audio-book de 120 minutos basado en la misma obra, con gran despliegue de medios y un importante elenco de actores televisivos alemanes. La obra estuvo dirigida por Frank Gustavus, un habitual de la compañía.

CONCLUSIÓN

Sir Arthur Conan Doyle ha pasado a la historia –merecidamente– por ser el creador del sabueso londinense Sherlock Holmes, pero no hay que olvidar que también se dedicó al relato de terror, la novela de ciencia ficción y sobretodo a la narrativa histórica (una de sus grandes pasiones frustradas). El profesor Challenger es sin duda la otra gran creación de Conan Doyle y la cantidad de adaptaciones y versiones de su obra más trascendente así lo corroboran. El mundo perdido es de aquellos clásicos de aventuras que poseen magia, que se pueden leer más de una vez solamente para volver a pasar unas horas con el profesor y su tropa. Y es que, pese a no haber logrado un lugar tan destacado en el podio de la fama como su primo Sherlock Holmes, Challenger tiene ganado  con creces un rincón del corazón de todos seguidores del escritor británico.

Dani Morell

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