Bright (David Ayer, 2017)

La primera superproducción de Netflix en formato blockbuster es un rotundo sí. David Ayer, director de Escuadrón Suicida, Corazones de Acero y otras cintas de acción, firma aquí una de sus mejores obras –sin exagerar-. No creo que sea necesario decir, por otro lado, que si uno no está acostumbrado al cine de Ayer ni siquiera hace falta que se plantee ponerse a ver la película, puesto que Bright solo emana su más pura esencia. El film está ambientado en una realidad alternativa donde orcos, humanos, hadas y elfos han convivido juntos desde el principio de los tiempos. La historia se centra en dos policías, Ward, un humano, y Jakoby, un orco. Ambos deberán proteger a una joven elfa y a una reliquia para evitar la destrucción de todo. Grosso modo, ver Bright es como ver Bad Boys, El Señor de los Anillos y Harry Potter al mismo tiempo pero en formato buddymovie de los ochenta al estilo de Ayer. Convierte la ciudad de Los Ángeles en un patio de recreo para todo tipo de seres y razas nacidas del mundo de la fantasía acompañado de una banda sonora tipo hip hop para darle ese toque callejero y rebelde a la historia. Lo cierto es que la trama no es nada del otro mundo, pero es muy atractiva para los que somos amantes del fantástico, puesto que une en una misma película infinitos elementos propios del género y los adapta a la realidad como anillo al dedo. La construcción que emplea Ayer en cuanto a ficción es absolutamente apabullante. Y eso es gracias al subtexto acerca del racismo que Bright ofrece al clasificar a cada una de las especies en una clase social determinada y dotarles, al mismo tiempo, de unas características físicas para que su función con la sociedad sea aún más concreta y clara. Y funciona de maravilla, incluso te podrías llegar a creer todo lo que ves, a excepción del apartado mágico por su imposible verosimilitud, con los estándares de realidad.

Por otro lado, las escenas de acción son absolutamente brillantes. Ya sea por su coreografía, su montaje o el juego que logran aportar los dos actores protagonistas, Will Smith y Joel Edgerton, con su humor tan indicado. Y, seguramente uno de sus puntos más fuertes, dichas escenas están llenas de un sutil gore que aparece justo en el momento oportuno para reavivar el ritmo de la cinta y volverla más dinámica. Los propios elfos parecen haberse escapado de alguna película de vampiros por ese tono frío y violento con los que están caracterizados. De hecho, una de sus escenas recuerda a la Blade de Stephen Norrington y Guillermo del Toro, aunque no creo que su motivación fuera la de imitar a ese film en concreto, sino más bien crear una atmosfera vampírica, en general, e incrementar una parte concreta del cine fantástico: la del terror. Obteniendo así un in crescendo de oscuridad a medida que la trama se va volviendo cada vez más enrevesada.

En cuanto a los dos protagonistas ya nombrados, Joel Edgerton es el encargado de salvar gran parte del largometraje y cargarlo con él a sus espaldas. Es de las pocas veces que en un film fantástico se conecta con tanta facilidad con un personaje. Se mete en la piel de un orco paria con un conflicto interno por el que no pasa ningún otro ser de su raza. Es una encrucijada personal que desemboca en una especie de profecía que le da al guión un giro un tanto brusco que, al final, acaba jugando en su contra, puesto que el último acto de Bright es seguramente el más flojo. A pesar de que eso no quiere decir que sea malo, simplemente que no llega a los mismo niveles que sus dos anteriores puntos en lo que se refiere a introducción y nudo. En cuanto a Will Smith, es un actor que siempre hace de lo mismo, un padre de familia preocupado por su hija –en este caso- que debe arreglárselas para cuidar de ella a toda costa. O, si no, la de un malote que se salta las reglas por ser un antisistema o, por el contrario, por haber perdido a algún ser querido. Da igual en qué papel o en qué película se meta, Smith está encasillado en la misma interpretación de siempre. Lo que hace imposible poder sacar una valoración clara por el tema de repetición de sus trabajos. Aunque no cabe duda que queda totalmente desmarcado por el increíble Edgerton, que brilla aquí como nunca y deja ver su capacidad interpretativa para poder dar vida al personaje que sea. Y Noomi Rapace pasa bastante desapercibida, sin destacar pero tampoco sin molestar en escena.

Bright es un buen paso para Netflix en lo que respecta a blockbusters convencionales. No es la mejor producción que habrá hecho pero, desde luego, está lejos de ser la peor. Una entretenida historia de policías, cual buddycop, que reúne un buen puñado de ítems del género fantástico para contentar a los fanáticos a ritmo de hip hop orco y gore gratuito de serie B en sus potentes escenas de acción rebosadas por un humor corriente propio del mainstream.

Xavi Mogrovejo

Esta entrada fue publicada en Cine Ciencia Ficción y etiquetada , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.