Batman v Superman: El amanecer de la Justicia (Batman v Superman: Dawn of Justice, Zack Snyder, 2016)

batmansuperman01Batman v Superman: El amanecer de la Justicia busca ser la película definitiva de superhéroes, pero no lo consigue. Es un film entretenido, pero sin alma. Un viaje repleto de una locura visual que no deja descanso al espectador, estableciendo un metraje de casi 3 horas de duración que no se nos hace largo en ningún momento. Es un blockbuster que cumple la función de construir una montaña rusa repleta de fuegos artificiales que encandila al público y le hace no querer apartar los ojos de la pantalla. Sin embargo, este film busca algo más, busca ser una gran película de superhéroes, busca ser la más importante película de superhéroes. Y no lo logra. Se distancia mucho de la anterior El hombre de acero (Zack Snyder, 2013), creando un tipo de pieza cinematográfica más extrema y densa en su espectacularidad formal, y mucho más ambiciosa en su contenido. Pero la voluntad de unificar múltiples tramas en una de sola y conformar una plataforma que abra la puerta a un nuevo universo cinematográfico similar al de Marvel provoca que el edificio construido sufra de unos cimientos muy débiles, muy poco fiables, y los motivos principales de ello son meramente dos: el guión y Zack Snyder.

Hay grandes lagunas de trabajo de guión en Batman v Superman que se reflejan mayoritariamente en el desarrollo de personajes. Superman (un Henry Cavill mucho menos motivado que en El hombre de acero) no está desarrollado en ningún tipo de profundidad. En la anterior película lo dejábamos como alguien que acababa de convertirse en Superman, y aquí simplemente se nos presenta como alguien que se frustra por las dificultades que tiene para ser aceptado por la humanidad. Es un buen punto de partida, pero el guión se queda ahí, en el punto de partida. A Superman le van sucediendo cosas a partir de ese instante, pero el personaje no se desarrolla a nivel dramático, simplemente va pasando niveles y pantallas, cual Super Mario Bros.

batmansuperman02Y con Batman sucede algo parecido, aunque en su caso sí es cierto que está un poco más trabajado –quizás porque Batman es más atractivo para el público en general, quizás porque Ben Affleck insistió un poco en mejorar el guión–, sobre todo más trabajado en cuanto a la rabia interior del héroe, que nubla su mente y le hace ver a Superman como el enemigo, olvidando el resto de cosas que le rodean. Pero todo el buen trabajo de guión realizado se estrella estrepitosamente en el tercer acto, donde las decisiones de Batman y puntos de vista se justifican muy superficialmente y gratuitamente. Affleck se entrega al máximo para el personaje, pero no puede arreglar las incongruencias narrativas por arte de magia. Aunque el personaje que más hace evidente la flaqueza y debilidad del guión es Lex Luthor (un Jesse Eisenberg demasiado histriónico), el cual se nos presenta únicamente como un psicópata, y punto. No hay ningún tipo de trabajo en el guión para intentar justificar los anhelos, motivaciones o ideologías de Luthor. Es sencillamente un maníaco repleto de maldad. Y nada más. Lo tenemos que aceptar así, sin posibilidad de entender el extremo maniqueísmo que lo caracteriza.

Zack Snyder repite como director de Batman v Superman tras la anterior El hombre de acero y en este regreso descubrimos al Snyder más obsesionado por la grandilocuencia de un estilo visual repleto de locura como decíamos al principio, que crea un híbrido entre el videoclip musical de MTV y la estética de videojuegos. Lo cual no tiene porqué ser malo, pero el exceso de visualidad artificial con el que Snyder pincela la película puede llegar a saturar un poco y crear un extraño barroquismo, sobre todo teniendo en cuenta la falta de emotividad, de corazón, en el film. La falta de alma. Es una película que acaba resultando fría, inerte, autómata. Deberíamos conectar y sentir algo para con el drama de Superman, y lo mismo para con la oscuridad profunda de Batman. Pero no es así. Nos entretiene el viaje de montaña rusa y los fuegos artificiales, pero Batman v Superman no nos deja ningún tipo de poso. Y el problema es que la película busca dejarlo, lo busca con insistencia, con pasión y demencia.

batmansuperman03Todos somos conscientes y hemos sido testigos de cómo en los últimos años nos ha invadido un inmenso amasijo de películas de superhéroes. Primero de Marvel, y ahora se lanza también a por ello DC. Esta incesante llegada de innumerables films ha creado una competición, una batalla entre empresas, entre compañías, muy parecida a la que hay entre centros comerciales preocupados por quién tiene más éxito en las rebajas. Se trata de una cadena de producción constante a la que Warner Bros y DC se han querido apuntar con rapidez y enfermiza obsesión. Tal y como ayer me comentaba un amigo crítico en relación a Batman v Superman, ahora la película en sí parece lo menos relevante, ya que la promoción y producción del estudio acaba dando más importancia a todo lo que la rodea: los teasers y tráilers de lo que va a acontecer, la campaña de marketing y a lo que va a conducir el film en tanto que universo cinematográfico de DC, las películas de la Liga de la Justicia, las películas de los héroes en solitario, etc. Y poco a poco la película concreta va quedando diluida en un segundo plano, como algo necesario para que la cadena de producción continúe, pero algo meramente circunstancial. Tal y como si el film en cuestión fuese una especie de Macguffin, un elemento que hace avanzar el engranaje de los acontecimientos, pero que no tiene relevancia real en sí mismo. Curiosamente algo parecido a lo que acaba siendo el propio Superman en esta película.

Xavier Torrents Valdeiglesias

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