ARQ (Tony Elliott, 2016)

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El tiempo es el mejor autor; siempre encuentra un final perfecto.”
Charles Chaplin

No es ninguna novedad hablar de cómo el canal Netflix está muy de moda actualmente, tanto por la oferta contemporánea y visionaria de consumo audiovisual que ofrece, como por la calidad de sus producciones propias, centradas sobre todo en series como Daredevil, House of Cards, Jessica Jones, Orange Is the New Black o Narcos. Pero también desde hace un tiempo ha empezado a producir películas, ampliando así el modelo de plataforma que busca plantear para el futuro próximo. Una de dichas primeras películas fue la muy recomendable Beasts of No Nation (Cary Fukunaga, 2015), y recientemente se ha estrenado en el propio canal Netflix el film que nos ocupa hoy, ARQ (Tony Elliott, 2016), que tuvo su premiere mundial en el reciente Festival de Cine de Toronto. ARQ es una notable producción de ciencia ficción, que, cual si fuese un episodio extendido de The Twilight Zone o de Black Mirror, nos arroja a un viaje de suspense, emoción y acción en un estilo thriller-cifi, centrándose en uno de los clásicos y recurrentes temas de la ciencia ficción: el día infinito de bucle temporal, o también conocido como el día de la marmota, en el que el protagonista se ve obligado a revivir una y otra vez las mismas horas y acciones vividas, hasta que logre encontrar la clave para romper el ciclo.

arq2No sabemos ya nunca hasta qué punto se puede etiquetar a una película de ‘indie’, pero sí que podemos afirmar que ARQ emana un potente espíritu indie en su capacidad para usar el guión y el montaje como una poderosa herramienta que permite ir más allá de los límites creativos que establece el bajo presupuesto. Un bajo presupuesto que claramente se detecta en los primeros compases del film: toda la acción ocurre en el mismo espacio interior de una casa, con varias habitaciones, pero en la cual el director Tony Elliott –escritor de varios episodios de Orphan Black (éste es su primer largo)– es capaz de aprovechar y amortizar cada uno de los espacios para tejer un laberinto de suspense que encandila al espectador en un viaje emocionante y adrenalínico, hilvanado notablemente con un tenso y acelerado ritmo. La premisa de la cual parte ARQ es la vista en films recientes como Código fuente (Duncan Jones, 2011) y Al filo del mañana (Doug Liman, 2014), o en la clásica y favorita de muchos Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1993): el día que estás condenado a vivir eternamente. Renton (Robbie Amell) se despierta en su cama junto a Hannah (Rachael Taylor) y de repente unos hombres con máscaras entran en la habitación y los cogen a ambos. Mientras lo arrastran por el suelo, Renton intenta escapar y cae por las escaleras golpeándose la cabeza. Al instante se despierta de nuevo en la cama, junto a Hannah. Empieza así un ciclo interminable de repeticiones en las que Renton intenta escapar de dichos hombres y muere, despertándose de nuevo para que todo vuelva a empezar.

arq3Ya en los primeros compases puede caerse en el temor de que la repetición constante vaya a provocar el tedio fácil, pero nada de eso, puesto que el guión –escrito por el mismo director Tony Elliott– por un lado va pincelando en segundo plano el contexto histórico y social de la trama (un futuro distópico en el que las guerras por los recursos energéticos han dejado el mundo al borde de la aniquilación y contaminación), y por otro, urde poco a poco varios giros tanto en la historia como en los propios personajes, elevando un tono in crescendo que plantea finalmente un juego interesante de coger el fundamento que en principio daba lógica a la premisa y zarandearlo, desfigurarlo y hacerlo estallar. El trabajo de los dos actores protagonistas es también bastante notable y logran crear una emoción y empatía para con el espectador muy acertada; Robbie Amell, aun y habernos dejado este año en el recuerdo su triste personaje de Agente Miller en la reciente (y pobre) nueva temporada de Expediente X (y visto también en la serie The Flash como Deathstorm), hace un buen trabajo, aunque quizás se deja llevar por más de un cliché interpretativo en clave héroe de acción, pero el resultado global es correcto. Es en este caso Rachael Taylor (vista en Jessica Jones como Trish Walker) quien eleva el nivel del reparto con su interpretación, más verosímil, más emotiva y cercana, más ambigua y humana.

ARQ es una cápsula de entretenimiento que da una vuelta de tuerca más al tema del bucle temporal, ofreciendo un breve, fugaz y adrenalínico viaje en su hora y media de metraje, y al mismo tiempo creando un relato atrevido y valiente, que convierte una sencilla y humilde ciencia ficción de suspense en algo mucho más complejo, profundo y substancial.

Xavier Torrents Valdeiglesias

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