Jumanji: Bienvenidos a la jungla (Jumanji: Welcome to the Jungle, Jake Kasdan, 2017)

Jumanji: Bienvenidos a la jungla es tan divertida como prescindible. Nadie nunca, en su sano juicio, se habría imaginado que llegaría el día en que tendría que referirse a la Jumanji de Robin Williams como la original, o la primera parte. No es la primera vez que en una crítica hablo sobre una secuela que llega más de una década tarde como respuesta a la falta de ideas de Hollywood. Esa falta de ideas parece haberse convertido en una especie de ente, o ser sobrenatural, que no pretende abandonar Hollywood hasta que el juguete de hacer dinero, la taquilla, se rompa. Y como la cosa parece que no se detiene, pues aquí seguimos. Con una segunda parte de Jumanji entre manos para debatir. Pero el asunto es el siguiente: resulta que, a pesar de ser una secuela totalmente innecesaria y que sigue, en cierta medida, el mismo camino que los blockbusters contemporáneos, es una gozada. Es una película de aventuras pura y dura que se adapta a las generaciones actuales para no perder de vista el presente y le añade ese espíritu aventurero del cine de los ochenta de Indiana Jones. La premisa es exactamente la misma que la de 1995, un grupo de jóvenes encuentran un (video)juego y son absorbidos por él transformándose, en esta ocasión, en los avatares correspondientes que lo protagonizan. Y solo podrán salir de dicho juego hasta que cumplan la misión y objetivos que se les encomienda. Es entonces cuando adoptan las identidades ficticias de Dwayne Johnson, Jack Black, Karen Gillan y Kevin Hart. Un reparto potente que solo se salva por la tremenda interpretación de Jack Black y, a ratos, la del experto en comedia Dwayne “The Rock” Johnson. Black brilla sobre todo por su tremenda capacidad por convertirse en una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre, tal y como él denomina, viejo y gordo. Luce de tal manera que realmente consigue hacer creer que es una mujer la que está en verdad manejando los hilos de su actuación. Aunque visto así, puede que sobresalga por encima de los demás debido a que el papel más interesante se lo ha quedado él. Pero no habría sido de esa manera de no ser, probablemente, el mejor de los cuatro actores que protagonizan el largometraje. Johnson, por otro lado, aparca su típico papel de chulito musculoso para convertirse en alguien más modesto –y freak- que solo quiere que las cosas salgan bien para todos. Sin ser capaz de soltarse de su actitud habitual de líder indomable que puede con toda clase de adversidades -y adversarios-. Ya sea por sus lujosos músculos o por su capacidad para transformarse, según le conviene, en Hannibal Smith de El equipo A para crear planes excelentes en un santiamén. En cuanto a los otros dos miembros del elenco, cuesta un poco más verles. Tanto porque Kevin Hart está demasiado encasillado en su oficio de humorista y ya empieza a hacerse cuesta arriba verle repetir cada dos por tres la misma serie de chistes sin gracia, como porque Marvel nos ha habituado a ver a Karen Gillan como Nébula. A pesar de que, si hubiera que escoger, Gillan está mil veces mejor que Hart. Se mire por donde se mire.

Los guiños a Robin Williams y demás personajes de Jumanji de 1995 están a la orden del día y hechos a la medida de los seguidores más acérrimos a ella para intentar justificar que esta secuela es algo necesario y que, sin ningún problema, conecta con el argumento de aquella. Aunque uno sea un juego de tablero y el otro un juego de consola. Tiene sus cosas, y obviamente no hacía falta otra historia más sobre un tablero maldito. Jumanji ya tuvo en su momento otros films que compartían temática con él y que pretendía copiar su éxito. Como la Zathura de Jon Favreau, que a grandes rasgos era un Jumanji del espacio exterior, básicamente. Por suerte, Jake Kasdan ha construido aquí su propio film. Partiendo de una base ya existente, pero con un fondo independiente que funciona perfectamente tanto como reboot como secuela. Un arma de doble filo que puede jugar a su favor por si no hubiera próximas entregas. Por suerte, sus locas aventuras y su modus operandi de videojuego la salvan bastante y la distancian lo justo de la mayoría de blockbusters actuales. Que tienen efectos visuales sacados de videojuegos pero no funcionan como tal. Solo roban esa esencia para trasladarla al cine, razón por la cual muchos de ellos fracasan. Sin embargo, Jumanji: Bienvenidos a la jungla juega esa carta a su favor con la excusa de que estamos introducidos en una vieja consola con personajes arquetípicos como protagonistas. Y para los habituales a la saga FarCry, resultará ser algo sumamente interesante.

Xavi Mogrovejo

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