Dragon Ball Z: Resurrection ‘F’ (Doragon bôru Z: Fukkatsu no ‘F’, Tadayoshi Yamamuro, 2015)

resurrectionF01Es bastante complicado ser un fan de Dragon Ball un tanto entrado en años. Algo que, por otra parte, es lo normal: su retorno tan sólo se explica desde la nostalgia de esos treinta/cuarentañeros dispuestos a vaciarse los bolsillos para rememorar una vez más la serie que tanto les impactó en su niñez. El problema es que argumentalmente entró en punto muerto allá por el lejano ’92, cuando Freezer sucumbía en el Planeta Namek y se llevaba por delante el propio planeta y gran parte del interés de la serie. A partir de ese momento se perdería para siempre toda esa sensación de sorpresa, viaje y aventura que siempre había acompañado a las aventuras de Goku para dar paso a una sucesión en escala infinita de peleas cada vez más grandilocuentes pero vacías por dentro. Los niños de la época rugíamos con la escalada de violencia sin límite pero esa fórmula terminaría muriendo por puro agotamiento. Al final del camino el propio Toriyama se reconocía desanimado, sin ideas para aportar algo a una creación cuya popularidad le había engullido y a la que finiquitó sin la épica que merecía.

Esa popularidad que nunca permitió que la serie desapareciera del imaginario colectivo motivó hace un par de años un retorno que, al contrario que con la “apócrifa” Dragon Ball GT, contó con el beneplácito de su creador. El resultado fue la más que correcta Battle of the Gods que nos llenó de ilusión a muchos puesto que insuflaba la energía suficiente como para hacernos soñar con una continuidad en condiciones. Sin dejar de ser una película bastante irregular, a años luz de los mejores momentos de la franquicia, al menos ponía sobre la mesa unas cuantas ideas (cargarse de un plumazo Dragon Ball GT por obra y gracia de la retrocontinuidad o crear un villano bastante interesante) que suponían un pequeño paso adelante que ahora Dragon Ball Super (la muy mediocre serie regular surgida a raíz de Battle of the Gods) y, sobre todo, Resurrection ‘F’ echan por tierra, haciendo que esa sensación tan desalentadora de viaje a ninguna parte vuelva a pulular por el ambiente.

resurrectionF02De entrada la idea de resucitar a Freezer demuestra unas miras muy cortas porque como personaje y como punto de inflexión de la serie parece más que superado. Hace más de 20 años que lo dejamos atrás pero se ha decidido que es suficientemente importante que vuelva para consumar una doble venganza: contra los saiyajins que acabaron con su vida y también contra nosotros espectadores, porque parece que parte de sus aviesas intenciones pasan por restregarnos por la cara que cualquier tiempo pasado fue mejor. Resurrection ‘F’ se revuelca en el fanservice más holgazán y sibilino y confirma la sospecha que teníamos desde su anuncio que no es otra que darnos cuenta de que la propuesta es tan perezosa como aparentaba. Esto es algo que no le hace ningún favor a una serie que debería hacer un pequeño esfuerzo en la actualidad, no ya para contentar a su público (que está visto que va a aguantar lo que le echen) sino para consolidarse en esta nueva etapa que ha emprendido.

El propio prólogo de la película pone sobre la mesa su declaración de intenciones que no es otra que buscar la excusa más débil posible para traer a Freezer de vuelta y que se vea involucrado en otra mega-pelea-cósmica con Goku. ¿Cabía esperar otra cosa? La verdad es que la mayoría de las 18 películas de Dragon Ball que preceden a esta se han centrado en buscar excusas de lo más peregrinas para enfrentar a los protagonistas con algún villano creado ad-hoc, pero en esta ocasión un poco más de mimo habría sido de agradecer. La resurrección está orquestada por un oficial de tercera del ejercito de Freezer que contrata a Pilaf y sus secuaces para que vuelvan a juntar las Bolas de Dragón y materialicen el deseo (¿de verdad nadie vigila a estos idiotas? ¡Cualquier día desatan otra hecatombe tipo GT!). Es un poco triste comprobar cómo el elemento que antes suponía el leit motiv de la serie y que daba para sagas enteras ahora se emplea como McGuffin mínimo para dejar de lado todo componente de exploración y aventura y que la serie siga centrándose sólo en las peleas. La premisa no se complica su existencia pero el problema está en que no se molesta en aportar nada más.

resurrectionF03Freezer vuelve, sí, y uno piensa que no puede suponer mucha amenaza para unos guerreros que han pasado por encima de enemigos mucho más poderosos que él. La solución argumental es de traca: la estrategia de Freezer para equiparar su poder al de Goku será… entrenar, puesto que sus habilidades de combate son innatas y nunca antes le había dado por ponerse a hacer algo de ejercicio. Es un momento de la película en el que se percibe una ruptura en la cuarta pared: una justificación tan vaga sólo puede salir de un Toriyama, en esta ocasión no sólo supervisor sino responsable absoluto del guión, en horas creativas muy bajas. Y ese es el momento en el que bajo la guardia. No puedo tomarme en serio una propuesta que se respeta tan poco a sí misma, qué parece configurada única y exclusivamente para hacer caja, así que decido dejarme llevar. No en vano estoy viendo la proyección en el marco del festival de Sitges, un entorno privilegiado con un público entregadísimo que aplaude cualquier cosa que salga en pantalla, lo que hace más llevadera la experiencia. Reconozco que la película me coge en algunos renuncios: la animación es excelente, la música es de lo más cañera (que Maximum the Hormone hayan logrado colar el tema que compusieron para Freezer en 2008 en esta película es de aplauso absoluto) y hay al menos un par de momentos en los que la autoconsciencia hace acto de presencia que son un soplo de aire fresco entre la mediocridad. Uno de ellos es oro puro: la película se ríe directamente de las ridículas nuevas transformaciones cuando Freezer pide disculpas por la obviedad de denominarse a sí mismo como “Golden Freezer”. Aplaudo la ocurrencia pero me pregunto por qué la serie no juega a ser un poco más autoreferencial de forma más habitual porque ese tipo de humor es el que la haría grande entre su verdadero público objetivo.

resurrectionF04Termina la proyección y pienso en lo innecesaria que era la película, en las puñeteras expectativas con las que la he cargado y en que, pese a todo, volveré a caer como un idiota cuando anuncien la siguiente. También pienso en los resortes del shonen, que no dejan respirar a nadie que no sea el protagonista absoluto, y en los mensajes que me han colado mientras me quejaba de todo lo que escribía más arriba. El retorno de Freezer me deja claro que Dragon Ball no tiene que esforzarse lo más mínimo para continuar existiendo pero también me transmite que la compasión con el vencido es un error, que trabajar en equipo es de perdedores y que el mejor sitio para la mujer es quedarse en casa cuidando a los hijos. Quizá me he vuelto demasiado mayor como para que el festival de hostias como panes de esta serie no sea suficiente pero el poso final que me ha dejado esta película es que no hay peor nostalgia que la que te hace sentir viejo de repente.

Alfonso Suárez (aka Mr Forfy)

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