Vengadores: Infinity War (Avengers: Infinity War, Anthony Russo, Joe Russo, 2018)

Hacer blockbusters de la talla de Vengadores: Infinity War no es para nada una tarea sencilla. Y menos todavía cuando mezclas en él a tantísimos personajes en un mismo espacio. Unos personajes que hasta ahora habían compartido universo cinematográfico, y que en más de una ocasión alguno de ellos se había cruzado en la historia de otro, pero que nunca habían convergido todos ellos en un mismo largometraje. Un crossover sumamente ambicioso que tenía muchos números para salir perdiendo. Principalmente porque entraba en juego el factor tiempo, ¿cuánto tiempo pasaría cada uno en pantalla? ¿La historia sería lo suficientemente poderosa como para atraerlos a todos al mismo punto y hacer que cada uno pudiera aportar algo?

Los hermanos Russo responden a esa llamada sin problemas. Están a los mandos de un universo que controlan de maravilla desde su llegada al MCU con Capitán América: El soldado de invierno y con su continuación, Capitán América: Civil War. Saben darle a ese universo de superhombres disfrazados la suficiente fuerza como para que este se convierta en algo muy lejano a eso que, a priori, puede parecer un cine más adolescente que adulto. Vengadores: Inifinity War es su mejor largometraje hasta la  fecha –lo que no quiere decir que sea la mejor de este género en particular-, tanto por estilo como por desarrollo, como por puesta en escena –que aunque no lo parezca colinda con lo teatral por las apariciones de los distintos personajes en escena, sobre todo el inicio- como por tener en su poder un final absolutamente devastador y conmovedor. Parece que ya nadie se acuerda de Joss Whedon y de su importantísimo papel para resucitar Marvel.

Respondiendo a las preguntas planteadas anteriormente, Infinity War ofrece sin duda un argumento sólido y hermético que une de maravilla a los distintos grupos de superhéroes que componen el MCU. Y, sí, cada cual dispone de su tiempo en pantalla. No a lo que estábamos acostumbrados, claro, pero los Russo miden los tempos con gran acierto para que todos puedan tener su pequeño momento de gloria y aporten algo, por poco que sea. Aunque, la verdad, es que aquí el que se lleva todos los laureles es el villano, Thanos, un personaje absolutamente digitalizado al que en versión original da vida Josh Brolin con su voz. Es un villano con las mismas motivaciones que tantos otros: conseguir un poder absoluto y destruir el universo. Pero, al contrario que la mayoría, este dispone de un fondo impresionante. El arco personal que rodea a Thanos es sumamente interesante y sus motivaciones quedan totalmente justificadas. Conectar con él es inevitable, dispone de una presentación violenta y cruel. Se deja claro desde un primer instante que no se anda con tonterías y que Vengadores: Infinity War va a tener un tono mucho más agresivo. El humor típico de Marvel está presente, no sería lo mismo si este no estuviera. Pero ya no resulta tan molesto porque el tono adulto con el que los Russo bañan el film es perfecto. Y precisamente ese es su punto más fuerte, que hayan dejado bastantes de los dejes infantiles del MCU a un lado y este nuevo enfrentamiento masivo contra un villano sea duro de ver. No porque aparezca gore o sangre a toneladas, sino porque saben dónde tocar la fibra sensible del espectador, ya que llevamos diez años con estos personajes en cartelera y, si se ha seguido su trayectoria, se les acaba cogiendo cariño a algunos de ellos.

Como film de acción y ciencia ficción, Infinity War cumple sus expectativas con creces. Jugando con el espacio tiempo, distintos espacios y construye un montaje paralelo exquisito que mantiene la tensión en auge hasta ese final apoteósico. El serial de películas de superhéroes de Marveltoca su punto más álgido. Llega el momento de echar toda la carne en el asador y recopilar diez años de cine en un solo largometraje que cambiará, supuestamente, las reglas del juego establecido hasta ahora por los demás films marvelitas. Vengadores: Infinity War es seguramente todo lo que hayáis oído sobre ella: es épica, trepidante y dramática, pero catalogarla como la mejor del género superheróico solo porque reúne en pantalla a un puñado inmenso de superhéroes es apuntar demasiado alto, puesto que cantidad no es equivalente a calidad. Pero, en esta ocasión, los Russo han firmado un producto totalmente admirable que les sitúa automáticamente como el par de mejores directores contemporáneos de cine de acción y superhéroes.

Xavi Mogrovejo

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