Especial cine de montaña (6): Licencia para matar (The Eiger Sanction, Clint Eastwood, 1975)

eigersanction01Película dirigida y protagonizada por Clint Eastwood en la que interpreta a Jonathan Hemlock, un profesor de arte propietario de una excelente colección de pinturas de los más prestigiosos artistas, que ha conseguido de una forma no muy clara, y que además intenta desvincularse de su doble vida como asesino a sueldo para una poderosa organización secreta internacional. A fin de conseguir retirarse y a la vez legalizar su colección de arte, acepta un último encargo, que consiste en aplicar una sanción mortal a los asesinos de un excompañero suyo de armas, implicados en el robo de una fórmula secreta. Desgraciadamente, tras la primera sanción debe aplicar la segunda, a un escalador que va a participar en una expedición de ascensión al Eiger, pero del que desconocen la identidad exacta.

El Eiger (“ogro” en alemán) es una montaña de 3970m de los Alpes berneses de Suiza, y la ascensión por su cara norte significa escalar una pared vertical de 1800m desde el valle de Grindelwald, concretamente es la cara noroeste la más fría y sombría. En la parte superior de la Cara Norte del Eiger, hay una sección llamada La Araña, un nevero en forma de estrella del que nacen grietas que recuerdan las patas de una araña. Es una ascensión que se ha ganado a pulso nombres tan lúgubres en ciertos puntos de su ruta como el Vivac de la Muerte. En ella han fallecido más de 60 alpinistas, escaladores experimentados. El primer intento de ascensión al Eiger por la Cara Norte fue en 1934, murieron muchos intentándolo, y no se consiguió coronarla hasta 1938. Uno de los mayores peligros en esta montaña son los desprendimientos de rocas y aludes.

eigersanction02El personaje central, ¿Hemlock?, no, Clint Eastwood, cuentan por doquier que era un macho ególatra, machista, precipitado y con dificultad para aprenderse los diálogos, al que le gustaba rodearse de otros hombres fuertes y valientes ya que despreciaba la debilidad, y de chicas siempre jóvenes y pasionales, a las que pudiera controlar sin dificultad con su sola presencia fría y carismática… Eso cuentan por ahí…

Las escenas de las chicas sexy no entrañaban dificultad, Clint era un semental al que se ofrecían ninfas de toda clase, tampoco faltaban los ejemplos de masculinidades inferiores que obviamente recibían su merecido, y por descontado, no había en la película ningún otro macho alfa que pudiera hacerle sombra. George Kennedy hizó el papel de típico amigo bufón venido a menos pero feliz. El reto y problema estaba en el rodaje de las escenas de escalada y ascensión al Eiger, que naturalmente no se podían hacer en estudio o en montañas que no entrañaran la complejidad del Eiger. No. Clint Eastwood tenía que escalar sin dobles ni efectos y rodar en el Eiger. ¿Por amor a la montaña? ¿Por amor a sí mismo? ¿El reto de rodar sin efectos especiales escenas de alpinismo muy peligrosas? ¿Demostrar que podía? ¿De todo un poco?

Para conseguirlo se rodeó de un equipo de alpinistas de varias nacionalidades aparte del equipo de Hollywood, para rodar, para hacer de dobles de los actores y para lo que hiciera falta. Entre ellos, cabe mencionar que contó con la participación de Hamish Macinnes, Mike Hoover y David Knowles.

El Eiger

El Eiger

Hamish Macinnes, montañero, fotografo, escritor e integrante de equipos de rescate en altura, colaboró en la fotografía y la ejecución de escenas en las que Clint Eastwood se colgó de la pared, y lo hizo estando aún recuperándose de una gangrena gaseosa. Mike Hoover, montañero, escalador y cineasta que había sido nominado al Óscar por su corto Solo de 1972, y que se ha encargado durante su carrera de filmar en otras montañas peligrosas como el Everest o el K2, fue el elegido para enseñar a Eastwood a escalar, para lo que se desplazaron a Yosemite durante varias semanas poco antes del rodaje en el Eiger. David Knowles era un escalador escocés, que fue contratado para hacer de doble y para tareas de fotografía. Fueron varios los accidentes que sufrió el equipo durante el rodaje en el Eiger, pero el más dramático fue el que concluyó con la muerte de David Knowles, herido por una roca que se desprendió y que también provocó lesiones a Hoover que le obligaron a abandonar la película poco después.

Hay que reconocerle a Eastwood el mérito de ser él mismo quien escala y sin efectos especiales en el Totem Pole del Monument Valley, y de ser él mismo quién se colgaba de la pared del Eiger para simular la ascensión. Eso no lo hace cualquiera. ¿Era necesario para el objetivo y para el resultado? Complicado valorarlo.

eigersanction04Una anécdota bonita e interesante es que Reinhold Messner y Peter Habeler coincidieron con el rodaje mientras conseguían el récord de ascensión de la Cara Norte al hacer cumbre en tan solo diez horas, y fueron filmados y fotografiados. Reinhold Messner es un montañero a veces llamado “el alpinista más grande de todos los tiempos”, entre otras cosas por ser el primero en realizar en solitario la ascensión al Everest sin oxígeno complementario, y por ser el primer alpinista en subir los catorce ochomiles. Ellos arriesgaban mucho también, pero quizás por motivaciones diferentes.

Desde mi punto de vista a The Eiger Sanction le ha pasado muy mal el tiempo, sobre todo en relación a los personajes. Es cansina la ingenuidad insultante de unos personajes planos y ya en 1975 retrógrados, pero quién sabe, ¡puede que pronto vuelvan a estar de rabiosa actualidad! El ritmo es desigual, y si bien consigue unas escenas de escalada y alpinismo muy bellas y verosímiles, no consigue tensión ni suspense. Aunque, y con esto ya termino, una película sobre escalada o alpinismo no debería ser muy trepidante, ya que son muchas horas de esfuerzo, físico y mental, y esa tensión interior quizás es aburrida para el espectador que busca acción estridente.

¿Hay que verla? ¡Por supuesto que sí! Marca un hito en la historia del cine y es un clásico del cine montañero. Pero sus carencias son muy patentes. Como uno de los alpinistas dice en la película: “Pero nosotros tenemos que continuar con estilo”.

Laia Olivares

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