Slow West (John Mclean, 2015)

slowwest01El joven Jay Canvendish (Kodi Smith-McPhee) se embarca en 1870 en el viaje de su vida al abandonar su Escocia natal para buscar por los extensos territorios de Colorado a la chica de sus sueños, Rose Ross (Caren Pistorious). Pero el  soñador adolescente ignora que el Oeste es un lugar lleno de peligros, y en cierto modo su creencia es que con la luz de su corazón como guía será capaz de llegar a cualquier parte. Cavendish guarda un secreto… En el camino se cruzará con el solitario cazador de recompensas Silas Selleck (Michael Fassbender), que se ofrecerá a hacerle de escolta por un trayecto donde la muerte acecha detrás de cada árbol y debajo de cada piedra, y le ayudará a buscar a Rose. Pero a su vez, Silas guarda también su propio secreto…

Aunque Slow West es el debut en el largometraje de John Mclean, el director había debutado como director de videoclips de dos grupos de los cuales formaba parte y había dirigido ya a Michael Fassbender en un par de cortometrajes, uno de ellos (Pitch Black Heist) ganador de un premio Bafta. Su amistad con el popular actor propició que Fassbender accediera a colaborar en la producción de su puesta de largo, reservándose uno de los papeles protagonistas de la función. El resultado de la colaboración entre ambos ha dado lugar a un western con un fuerte aroma a cine independiente –fue exhibida en el último Festival de Sundance con gran éxito y gran premio del jurado incluído-, con la vista puesta en los hermanos Coen, en la búsqueda de un tono silencioso y en ocasiones hasta apagado, deliberadamente poco espectacular (excepto en su parte final) y centrado en el desarrollo de sus dos personajes principales.

slowwest02Es en este aspecto donde radica la mayor fuerza de la película, al ir desgranando las verdades ocultas de los dos protagonistas paralelamente a su trotar por un territorio salvaje e inhóspito, condición medida con precisión por parte de Mclean. A medida que los dos viajeros descubran de cara al espectador un matiz más de su personalidad, o se nos revele algo sobre la auténtica condición de ambos, un nuevo hándicap, ya sea en forma de violencia, de robo o simplemente de la furia de la naturaleza se aparecerá ante ellos, hasta llevarnos –despacio, como dice su título, pero no por ello sin ausencia de nervio e intranquilidad- hasta su explosivo desenlace. A su vez, ofrece una curiosa vuelta de tuerca a lo que puede esperar el espectador que crea que está recorriendo lugares comunes durante el metraje: no resulta ser el viaje iniciático de quién se pueda pensar en un primer momento… en un giro inesperado, y particularmente brillante.

No busca el virtuosismo ni la excelencia, como si se enorgulleciera de ser una película sencilla. Evita –y se agradece- el academicismo de las operas primas y el “homenaje al género”, que puede resultar tan cansino, y se esfuerza en potenciar el drama de los dos protagonistas (y más adelante de la joven Rose y de su noble padre, al que da vida Rory McCann, el Perro de Juego de tronos), convertidos en la verdadera causa y efecto de todo cuanto sucede… y de cuanto ha sucedido y está por suceder.

Javier J. Valencia

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