Polar (Jonas Akerlund, 2019)

Curiosa la moda que ‘John Wick’ (2014, Chad Stahelski) ha instalado en el género de acción desde su llegada. Si hay luces de neón, un protagonista con dotes extraordinarios para matar y, como guindilla, un perro de por medio, sea la película que sea está copiando a ‘John Wick’. O eso dicen. Menos mal que Jonas Akerlund ha demostrado que eso no es así. Que por mucho que un guion tenga un protagonista capaz de exterminar a un escuadrón de la muerte en un abrir y cerrar de ojos, no quiere decir que se esté haciendo referencia a Keanu Reeves y Chad Stahelski.

En ‘Polar’, que viene como adaptación de la novela gráfica de Víctor Santos, Akerlund plantea ese cóctel de elementos que configuran la exitosa fórmula de ‘John Wick’ pero les da un toque ultraviolento con aires de cómic que permiten que su largometraje se distancie lo suficiente como para no parecerse en nada a lo que Stahelski plantea en sus películas de acción. Además, y sin entrar en spoilers, ‘Polar’ tiene una escena con perro incluido que supone una declaración de intenciones por parte del director. Esto no es ‘John Wick’. Tampoco quiere serlo. Y tampoco lo será. Primero porque Akerlund sigue más la estela de otras adaptaciones comiqueras como ‘RED’ (2010, Robert Schwentke) en lo que a estilo de narración se refiere. Y segundo porque el carácter del protagonista es mucho más sádico y sus motivaciones totalmente distintas. La inspiración que sigue Mikkelsen para su personaje recuerda más al estilo de Snake en la saga de videojuegos ‘Metal Gear Solid’ que ha cualquier otro largometraje. De hecho, me parecería extraño que el actor danés no hubiera recibido ningún tipo de consejo de Hideo Kojima –creador de MGS- puesto que recientemente han trabajado juntos en su nuevo videojuego, ‘Death Stranding’, y las conexiones que se establecen entre ambos personajes son bastante firmes y claras. Con ecos al Plissken de John Carpenter en ‘Escape from New York’.

Y menos mal que Mikkelsen ofrece una actuación destacable dentro del reparto, porque los secundarios que componen el film son bastante olvidables y ninguno parece mantener una conexión con su personaje lo suficientemente estrecha como para lograr dar una interpretación convincente. Puede que Akerlund haya tenido algo que ver en esa decisión, en la de que, aparte de Mikkelsen, los demás rozaran a veces la comedia caricaturesca representando situaciones absolutamente macabras y sin sentido. Claro que, por otro lado, eso ayuda a que ‘Polar’ pueda ser un producto de entretenimiento de libre acceso para cualquier tipo de público.

Ahora bien, en lo que sí que luce espectacular en sus secuencias de acción. A pesar de que Akerlund no arriesga y rueda de una manera bastante convencional, el resultado es una encadenación de set pieces a ritmo de videoclip que funcionan especialmente bien cuando la iluminación se mantiene más bien baja –por aquello de que los efectos especiales sean más sencillos de hacer- y Mikkelsen es el centro del espectáculo. Porque, en el fondo, a eso hemos venido. A ver cómo el actor que dio vida a Hannibal Lecter en televisión se carga a docenas de personas sin despeinarse.

En resumidas cuentas, ‘Polar’ se salva exclusivamente por la calidad interpretativa de Mads Mikkelsen y por algunas escenas gore –y con alguna secuencia de torture porn–  que permiten que el film pueda mantener cierta esencia personal y no se la clasifique con tanta facilidad como “otra” versión de ‘John Wick’.

Xavi Mogrovejo

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