Heart’s on Fire: Las 10 mejores secuencias de entrenamiento del cine

Si algo nos ha enseñado el cine es que aunque puede que el héroe nazca como tal, tiene que alcanzar su máximo potencial mediante un viaje de descubrimiento. Tranquilos, que no me voy a poner a hablar de Joseph Campbell, la teoría  del monomito y demás cosas sesudas. Para ser un héroe te lo tienes que trabajar en tu campo. O eso, o te quedas derrengado por el camino. Pocas cosas son más satisfactorias en una película que una secuencia de entrenamiento y más si la acompaña un tema musical que nos hace levantarnos de la silla y aplaudir (vale, a lo mejor eso solo lo hago yo). Así que tanto si estáis preparados como si no, calzaos las zapatillas, poneos el hachimaki, los calentadores o lo que se tercie y preparaos para sudar, ya que si no nunca vengaréis a vuestro sifu o ganaréis el concurso de baile para salvar el asilo donde vive, lo que más rabia os dé.

 10- Un montón de maneras de matar- Ninja contra Shaolin: Duelo final (Robert Tai, 1986)

Los ninja no se toman las cosas a la ligera. Después de que uno de sus jefes se haga el harakiri tras haber perdido un duelo contra un maestro de Shaolin, el resto del clan envía a decenas de sus guerreros para que acaben con todos los aprendices del famoso templo. Robert Tai filmó más de 12 horas de delirio ninja para la televisión de Taiwán, pero cuando esta rechazó el proyecto Tai remontó toda esa épica en 90 minutos ultra concentrados de energéticas peleas que, como suele pasar en este tipo de películas, trascienden las limitaciones del presupuesto. Esta escena de entrenamiento (con fragmentos de música afanados de películas occidentales al estilo de la época) presenta a todos los escuadrones ninja que se enfrentarán a los monjes. Realmente parece más un muestrario para unas figuras de acción molonas que lamentablemente no existen. Es imposible superar tal nivel de molonidad ninja.

9- “They were ready to fight (ooh shaka-ninja!)/Ready to kill!”- Ninja en la tierra del dragón (Corey Yuen, 1982)

….excepto por que ya había sido superado anteriormente. La secuencia de apertura de Ninja en la tierra del dragón, la primera película como director de Corey Yuen, es difícil de superar. Queréis saber que es un ninja? El marchoso tema inicial nos lo desglosa mientras vemos a esos “men of the night” hacer todos sus trucos de escalada, ocultación y piruetas. Y como olvidar ese “shaka-ninja!” en el estribillo? Ninja en… es considerada una de las últimas grandes películas del cine de artes marciales clásico. Jackie Chan ya empezaba a despuntar por aquellos tiempos y a las peleas “de época” les quedaban dos telediarios. Afortunadamente Yuen, compañero de Chan en la ópera china, sabría adaptarse con los tiempos.

8- Hold on to that vision- Retroceder nunca, rendirse jamás (Corey Yuen, 1986)

Aunque se considere a John Woo como al primer hongkonés que triunfó en Hollywood, Corey Yuen ya se “hizo las Américas” unos años antes, aunque no de manera constante y continuada. De esta colaboración de la productora Seasonal Films con New World Pictures salió “Retroceder nunca, rendirse jamás”, un entretenido pastiche de Rocky IV, Karate Kid y cualquier bruceploitation (el fantasma de Bruce Lee enseña artes marciales al protagonista!) con un emergente Jean-Claude Van Damme como el villano ruso obligatorio de la época. Lo bueno de esta  escena de entrenamiento es ver cómo Yuen es capaz de mezclar los elementos de las secuencias de la época con algunos de los entrenamientos del kung fu clásico cinematográfico: el clásico tema de AOR con letra de superación se mezcla con los muñecos de wing chun y esa escena de flexiones con el compi encima netamente sacada de cualquier peli del mono borracho. El chop suey definitivo.

7- “Necesitamos un montaje!”- Team America: La policía del mundo (Trey Parker, 2004)

Y claro, tras tantos años con ese modelo, llega la parodia consciente de la secuencia de entrenamiento. Aunque ya había otros casos anteriores en el cine, Trey Parker y Matt Stone, los creadores de South Park, facturaron uno de los mejores gags referenciando esta técnica en su loca comedia de marionetas Team America. Puede que no toda la película tenga tanta gracia en su conjunto, pero este segmento es el que siempre recuerdo y que me hace más reír de todo el film. Even Rocky had a montaaaage!!!

6- Pop’N’Lock- Breakdance (Joel Silberg, 1984)

No todo van a ser hostias y tiros. El baile también requiere sacrificio y preparación. Menahem Golan y Yoram Globus podrían ser unos carrozas, pero supieron pillarle el pulso a las modas de los ochenta y sacar a tiempo esa oda a la contorsión extrema que es Breakdance. La verdad es que pese al evidente rollo naïf de la época la secuencia mola un montón. En ella vemos ese triángulo de amistad (y a veces algo más) que se forma entre la bailarina de jazz Kelly y sus amigos b-boys Ozono y Turbina mientras le enseñan a hacer movimientos de breakdance (y ellos parodian los suyos clásicos). A parte de ese genial Ain’t Nobody de Chaka Khan sonando de fondo, no os parece que algunos de los planos detalle de las manos recuerdan a secuencias de cine de artes marciales clásico? A lo mejor es que yo estoy enfermo, pero no voy tan desencaminado; Lucinda Dickey se convertiría en ninja en el mismo año en la rocambolesca Ninja III: La dominación (Sam Firstenberg, 1984).

5- Cañas y huevos- La serpiente a la sombra del águila (Yuen Woo-Ping, 1978)

Jean-Michelle Jarre a tope! Esta secuencia es muy especial para un servidor, ya que La serpiente… fue la primera película de Jackie Chan que vi en mi juventud. Puede que eso condicione el hecho de que me guste más esta que El mono borracho en el ojo del tigre, pero que queréis que os diga. Esta dinámica de estudiante inocentón/maestro cabroncete se repetiría en innumerables ocasiones con más o menos gracia o con o sin Yuen Hsiao-Tien en influenciaría a Akira Toriyama de una manera brutal.

4- “Every muscle must be tight”- Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976)

Ya basta de tanta positividad. No siempre el que entrena debe de ser vitoreado y animado a que se supere a sí mismo. Esta secuencia de entrenamiento acojona; la sequedad de Robert De Niro al hablar, lo claros que tiene sus objetivos… todo da miedo. Sabes que está lo suficientemente loco como para cumplir su meta de eliminar a toda la escoria de Nueva York.  Siempre he creído que si Taxi Driver durara un poco más se podría haber convertido en la primera película de Punisher.

3- Empieza el kumiteContacto sangriento (Newt Arnold, 1988)

Que puede ser mejor que una secuencia de entrenamiento? Varias a la vez. A toda hostia. Y con música molona de sintetizador. La apertura de Contacto sangriento, ese biopic altamente maquillado del luchador Frank Dux que convirtió a Van Damme en estrella, es digna de este puesto. Qué mejor que presentarnos a todos los luchadores que van a participar en el torneo que vamos a ver? Bueno, a todos menos al propio Dux, pero da igual. No me diréis que no entran ganas de verlos enfrentarse unos a otros. Que hará el negro ese de los cocos? Y Ogro de La revancha de los novatos? Os lo digo ya; perecer bajo los gargantuescos mamporros de Bolo Yeung.

2- East versus west…. Or man against man?- Rocky IV (Sylvester Stallone, 1985)

Suena a tópico, pero es que cada vez que veo esta escena se me pone la piel de gallina. Es capaz de trascender cualquier consideración que uno tenga sobre la película. Vale, Rocky IV es una tontá en el fondo y convierte a la saga en una película de superhéroes maniquea. Pero si la humanidad debiera dejar un resumen visual sobre lo que fue la guerra fría para las generaciones venideras (Y, admitámoslo, tal y como está el patio en 200 años desaparecerán las vocales) prefiero que sea este enfrentamiento entre el hombre y la tecnología bajo ese doblete de temas épicos de Vince DiCola y John Cafferty. Id preparando la cápsula del tiempo.

1- El largo camino de la iluminación- Las 36 cámaras de Shaolin (Lau Kar-Leung, 1978)

A pesar de la épica stalloniana, esta debía ser la ganadora de este top. Esta secuencia no es más que una parte del largo entrenamiento del protagonista de la película, el monje shaolin San Te. Las 36 cámaras…  es la oda definitiva al  entrenamiento como concepto. Dos tercios de la película se dedican a mostrarnos el crecimiento físico y espiritual del protagonista, pero sin zarandajas místicas, sino a hostia limpia y sufriendo. Viajamos junto a él en su camino de aprendizaje y aunque hay  lugar para la venganza final que se planea desde el inicio, ese clímax nos sabe a premio de consolación. Es la primera y única vez que el subidón del entrenamiento supera al combate final.

Víctor Castillo

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