Universo Shaw Brothers (3) – Crazy Shaolin Disciples (Yau Ga-Hung, 1985)

Situada entre la segunda y tercera de las películas que Lau Kar-Leung realizó sobre el monje San Ta y el templo Shaolin, Crazy Shaolin Disciples cuenta la historia de Fong Sai-Yuk, el estudiante rebelde por excelencia de la historia del kung fu. Fong Sai-Yuk y sus hazañas son tales clásicos en el cine de Hong Kong que el propio Lau Kar-Leung contraatacaría el mismo año con Discípulos de la Cámara 36, en donde explica la misma historia del ingreso del joven luchador en el templo de Shaolin. Pero podemos dejar eso para otro espacio; Crazy Shaolin Disciples intenta mezclar la dinámica de las películas de shaolines con el cine teen americano de la época, en particular con las comedias escatológicas como Desmadre a la Americana (1978) o Los Albóndigas en Remojo (1984) por poner dos ejemplos conocidos en este país.

A priori, este extraño cocktail llama la atención, pero el resultado final es bastante mediocre, cosa que suele pasar con las películas de SB tan cercanas al final del cierre de la división cinematográfica de la productora. A esto hay que añadir que su director solo ha hecho tres películas, esta incluida, y que duró solo cuatro días en cartel. Por algo será.

Fong Sai-Yuk (Wang Yu) y sus amigos se han metido, como siempre, en un lío; han cruzado su camino con un malvado Guardia Imperial (Lo Lieh) que tenía como objetivo asesinar a todos los miembros de una escuela de kung fu. Sai-Yuk y sus amigos huyen a su casa con el único superviviente del grupo, Hong Si Guan (Lo Meng). Tras la clásica bronca de su madre, siempre presente en toda película de este personaje, esta decide enviarlos al templo de Shaolin para que el Guardia Imperial no les encuentre. Después de pasar varias pruebas son admitidos como estudiantes seglares bajo la tutela del muy malhumorado monje Jin (Phillip Kwok) que intentará no pasarles ni una, ya que Sai-Yuk y sus amigos se dedican a liarla cada dos por tres, haciendo jugarretas a los monjes jóvenes.

Efectivamente, la dinámica de los dos grupos, seglares y monjes jóvenes, recuerda a los enfrentamientos de hermandades universitarias. Sai-Yuk y los suyos no dejan de ser unos novatos que no se enteran de nada y los monjes, liderados por el chulito Wu Qing (Gordon Liu, quien si no?) son los clásicos abusones veteranos, aunque cabe decir que los del grupo seglar tienen más mala idea que ellos. Entre pelea y pelea tenemos castigos constantes de Jin a los seglares y jugarretas entre los dos grupos; incienso en pezones ajenos, mocos en el arroz, pedos, atado de trenzas manchúes mientras los seglares duermen y como no, chistes de caca en general. Hasta hay tiempo de meter tramas con mujeres, uno de los amigos de Sai-Yuk, Hu Huei Chan (Chin Siu-Ho) está obsesionado con meterle mano a una lugareña con la excusa de aprender una técnica Shaolin del boca a boca.

Para una película de menos de hora y media, hay demasiadas cosas a tener en cuenta y muchas tramas que aparecen y desaparecen a lo loco, claro que para el que esto escribe, acostumbrado a las comedias de Hong Kong, es lo habitual. Solo que aquí el resultado es muy soso y desganado, ya que hay que tener en cuenta que todos los implicados han salido en comedias mucho más divertidas que esta como Ho el Sucio (Lau Kar-Leung, 1979), por poner un ejemplo. Las escenas de acción lucen bien, pero no son nada más que la media de la época, e incluso tienen cosas molestas como oscurecer las coreografías con Lo Lieh para que no se note tanto que lo doblan, cosa comprensible porque ya empezaba a pintar canas en la época y no estaba para mucha voltereta y patada.

Demasiado cándida para teen movie y demasiado normalita para película de artes marciales, Crazy Shaolin Disciples solo es recomendable si como un servidor eres fan loco de Gordon Liu y quieres ver todo lo que ha hecho. Para los demás, circulen, aquí no hay nada que ver.

Victor Castillo

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