Universo Shaw Brothers (5) – Bat Without Wings (Chu Yuan, 1980) + Human Lanterns (Sun Chung, 1982)

Los años ochenta fueron un tiempo de relativa decadencia para Shaw Brothers. Mientras que el cine de Hong Kong iba cambiando a su alrededor, la compañía del recientemente desaparecido Run Run Shaw se agarraba a fórmulas cinematográficas ya conocidas, aunque muchas veces la falta de presupuesto y control favorecía experimentos cuando menos interesantes, en especial en el subgénero wuxia, es decir, el cine fantástico de guerreros espadachines con poderes místicos, lugar en donde las locuras visuales y argumentales siempre han estado a la orden del día.

Uno de estos wuxia de tono misterioso y detectivesco del prolífico director y especialista en el género Chu Yuan,  Bat Without Wings, es recordado por la máscara que lleva el citado personaje del título, en realidad un maquillaje totalmente copiado de Gene Simmons, el monstruoso bajista del grupo de rock Kiss. Y no solo en eso se parece ya que por lo visto en la película este trata a las mujeres igual de mal que él. Dejando de lado la referencia pop  que imaginamos totalmente voluntaria, Bat Without Wings nos cuenta una enrevesada trama de venganzas, secretos e intereses cruzados.

El Murciélago sin Alas (Tang Ching) era uno de los villanos más temibles del mundo marcial; un asesino y violador armado con dos espadas de poderes casi sobrenaturales, consiguió reunir una noche a veintiocho espadachines justos determinados a darle muerte. El Murciélago murió, pero solo dos de ellos sobrevivieron al combate. Cinco años después empiezan a surgir rumores de que el Murciélago sobrevivió a la contienda. Un espadachín joven y virtuoso, Xiao Qi (Derek Yee) es contratado por la hija de uno de los dos supervivientes, Szma Dongcheng (Ching Li, habitual de las películas del director) para que proteja a su familia de los ataques del Murciélago. Mientras, un misterioso personaje que se hace pasar por el villano enmascarado (Ku Feng) rapta y descuartiza a la hija de un jefe local, cuyo clan se verá también envuelto en la investigación de Xiao Qi para descubrir donde está el auténtico Murciélago y porque hay alguien haciéndose pasar por el.

Debéis perdonar al que escribe esto, pero es imposible resumir toda la enormidad del argumento de Bat Without Wings en un texto de estas dimensiones. Se trata del tipo de película clásica de Chu Yuan, llena de misterios, traiciones, personajes que no son lo que parecen y trampas secretas a porrillo, cosa que parecía obsesionar al escritor clásico de wuxia Gu Long, del cual el director adaptó montones de obras en sus trabajos. Tenemos piscinas llenas de ácido y pinchos, venenos que derriten la carne al contacto o que matan provocando la risa. Todo el mundo es susceptible de ser, hablando claro, un cabrón y el héroe tiende a no fiarse de nadie o a encontrarse con la traición por sorpresa… ¿o lo había planeado todo antes? Ver este film es como asomarse a una pequeña ventana que da a las grandes historias marciales de la literatura china de aventuras. Vemos poco y nos hacemos un lío, pero lo que intuimos es cuando menos fascinante.

Igual de fascinante es la posterior Human Lanterns. Se suele decir que estimular una rivalidad es la manera de mejorarse a uno mismo en su campo. También es la manera de entrar en una espiral de crímenes y de muertes, como es el caso del narrado en esta película. Dos nobles, Lung Shu Ai (Lau Wing) y Tan Fu (Chen Kuan-Tai) están constantemente rivalizando por ver quién es mejor. Tan contrata a la prostituta favorita de Lung en una fiesta y si eso no fuera bastante para enfadarlo, promete crear el mejor farolillo para la celebración de Año Nuevo. Pese a faltar meses para el evento, Lung se obsesiona con obtener el mejor resultado posible, tanto que acaba contratando los servicios de un antiguo rival al que hirió en una pelea por una mujer, Chao Chun Fang (Lo Lieh) que sobrevive en una cabaña al lado de un molino fabricando farolillos. Lo que Lung no sabe es que la dedicación de Chao para con su arte y sus ganas de venganza contra él le hacen construir los farolillos con un componente difícil de conseguir: la piel humana. Y no solo eso, sino la piel de las mujeres que son más importantes para los dos nobles. Las constantes fechorías de Chao hacen sospechosos tanto a Lung como a Tang ante los ojos del Inspector Poon (Sun Chien) encargado de investigar las desapariciones.

Sun Chung crea en Human Lanterns una mezcla muy competente entre película de terror y de artes marciales con un acabado sorprendentemente colorista para la de muertes y violencia que hay en pantalla. Tres cuartas partes están dedicadas a la dinámica entre personajes y sus diálogos así como a las andanzas de Chao, que persigue a sus víctimas de manera juguetona similar a la de un mono, disfrazado con una máscara de calavera que está entre el teatro asiático y el asesino de los slashers tan de moda en occidente por aquellos años. Las escenas de muerte y tortura son bastante ligeras para los estándares actuales pero consiguen su cometido y los efectos de las víctimas desolladas no chirrían demasiado.

Human Lanterns cumple bien en los géneros que mezcla y Sun Chung muestra como siempre una gran habilidad para perfilar a los personajes. Pero está claro que el actor que se apropia de la película es Lo Lieh. Despeinado, sucio, enajenado y lleno de rabia contenida, pronuncia un discurso final que resume las motivaciones de su personaje a la perfección. Es el villano en una historia en la que no hay ningún héroe, ni siquiera los practicantes de kung fu lo son, simplemente nos caen algo mejor que el malo… o quizá no.

El wuxia y el cine de terror y misterio siempre han gozado de una saludable amistad, pero pocas veces ha sido tan loca como en estos dos casos.

Victor Castillo

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