Batman: Guardián de Gotham (Batman: Gotham Knight, Yasuhiro Aoki / Yuichiro Hayashi / Futoshi Higashide / Toshiyuki Kubooka / Hiroshi Morioka / Jong-Sik Nam / Shojiro Nishimi, 2009)

Es habitual que cuando se estrena una película de imagen real basada en un personaje de la DC Comics se aproveche para lanzar al mercado del “direct-to-DVD” un film de animación con el mismo protagonista. La Marvel hace lo mismo, es una manera de aprovechar el tirón de un personaje, y en ocasiones la versión animada tiene más virtudes que la estrenada en pantalla grande con actores reales.

Batman: Guardián de Gotham incluye novedades hasta ahora nunca vistas en un DVD de la DC, el más importante que sucede “dentro” de la continuidad de las películas de Christopher Nolan. Vendría a ser una sucesión de episodios intermedios entre Batman Begins y El caballero oscuro, muy parecido a aquel Animatrix que ayudaba a expandir el universo de Neo, Trinity y demás de la saga creada por los hermanos Wachowski. Y digo “sucesión de episodios” porque la película está fracturada en base a seis cortometrajes independientes, sin relación directa entre ellos pero sí con continuidad (vamos, que no existe un argumento que vaya saltado de un corto a otro, pero si pueden hacer referencias a lo anterior o repiten personajes; como si se tratara de seis cómics pertenecientes a la misma serie pero no a la misma saga). Cada cortometraje tiene su animación desarrollada por un estudio diferente, a la vez que los guiones también los realizan distintos escritores, algunos muy conocidos en su campo (véase Brian Azzarello, Greg Rucka o David S. Goyer). Kevin Conroy vuelve a ser la voz de Bruce Wayne y de Batman, después de haberle dado vida durante los años de existencia del Universo DC de Dini y Timm(1) (amén de varios videojuegos, spots y cortos) y haber sido relegado después en la posterior serie The Batman (donde quizá el Bruce Wayne de dicha serie era demasiado joven para el timbre de Conroy) y en la película Justice League: New Frontier (donde Batman era interpretado por Jeremy Sisto).

El estudio japonés de animación Studio 4°C (Spriggan, Transformers, versión 2008) se encarga de dar vida a la historia de Josh Olsen Tengo una historia para ti. Cuatro chavales se cuentan entre ellos como interpretaron a Batman cada vez que lo vieron, uno como una sombra viviente, otro como un murciélago humano y otro como un robot, mientras intentaba dar caza a un villano indeterminado. Será el cuarto el que vea al “auténtico” Batman. Ayuda a explicar la imagen que tiene la ciudadanía de Gotham de Batman, al cual visualizan como un personaje irreal, no como a un ser humano disfrazado, pero tratándose de un puñado de adolescentes con demasiada imaginación. Justito, la verdad.

La cosa mejora un poco en Línea de fuego, escrita por el guionista del cómic Greg Rucka y animada por el equipo de Production I.G. (Ghost In The Shell, Patlabor). El detective Crispus Allen medita la posibilidad de abandonar la Unidad de Crímenes Especiales de Gotham debido a que tiene la sensación de que bajo el mando de Gordon se han convertido en los recaderos de Batman. Su compañera, la detective Anna Ramírez, intenta hacerle cambiar de opinión mientras trasladan al villano del corto previo al Arkham Asylum, pero se verán envueltos sin quererlo en medio de la guerra de bandas entre el Ruso y Sal Maroni. Si el primer corto juega a proponer como ha reaccionado la gente de Gotham en torno a la aparición del hombre murciélago, el segundo se limita a el cuerpo policial, donde no ha sido tan bien aceptado por todo el mundo. Incluye la primera aparición animada de Crispus Allen (el que fuera protagonista de varios arcos de Gotham Central, serie de cómics que escribía el propio Rucka) aunque luego no se deje ver en la película de Nolan: sí lo hacen Sal Maroni (el gangster al que daba vida Eric Roberts) y Anna Ramírez, personaje clave en El caballero oscuro (2). Y explica qué sucedió con los Narrows después de los sucesos de Batman Begins, ampliando el background de la saga. Es interesante, más allá que por el poco interés que pueda tener el personaje de Allen para el espectador (las referencias, como siempre, solo nos gustan cuando las pillamos, si no molestan más que otra cosa) pero sí como figura representativa de una parte del cuerpo policial que desconfía del justiciero enmascarado.

Campo de pruebas, de Jordan Goldberg y el estudio Bee Train (Murder Princess, El cazador de la bruja), expande un poco más el juego de experimentar con nuevos gadgets entre Wayne y Lucius Fox, en este caso usando un aparato capaz de desviar las balas que meterá a Batman en una difícil situación moral, cuando una de las balas desviadas impacte en un criminal. ¿Cómo es que nunca le pasan estas cosas a Superman? Sigue añadiendo background (era de suponer que entre la primera y segunda entrega Wayne y Fox seguían probando nuevos trastos) y juega con la estructura de “mini-serie de cómic”, al cerrar una trama (Batman pone fin a la guerra entre Maroni y el Ruso) y abrir otra nueva (el constructor y presunto capo Ronald Marshall y el asesinato de la activista Teresa Williams), eso sí, careciendo ambas de unos mínimos de emoción o misterio.

En oscuras moradas, del guionista de los films de Nolan (y de Schumacher) David Goyer y el estudio MadHouse (Ninja Scroll, Monster), es un aburrido relato que continúa la caza de Batman del Espantapájaros, todavía en libertad tras los hechos acaecidos en Batman Begins, lo que le lleva a buscarle por las alcantarillas de Gotham, donde el murciélago tiene un encontronazo con una nueva versión de Killer Croc, el cual al menos da para algunas escenas de acción bastante gratuitas. El peor del lote, bastante simple de argumento y desarrollo.

Trabajando con el dolor está escrita por el aclamado guionista Brian Azzarello (100 balas) y vuelve a contar con gráficos de Studio 4ºC. Un buen relato que explora una pequeña faceta de Batman más que el universo de Gotham. Mientras intenta sobrevivir tras un combate que le ha dejado malherido por las alcantarillas, sucesivos flashbacks nos llevarán a remotos paisajes orientales donde el joven Bruce Wayne fue entrenado por Cassandra para mejorar su resistencia al dolor. Explica como el personaje es capaz de soportar el dolor físico y trabajar para “resituarlo” pero como fracasa constantemente para ser capaz de hacer lo mismo con su dolor interior. Una parte del pathos de Batman en un cuarto de hora, quizá el más interesante y destacable de todos.

Y cierra el largometraje otro corto de buen nivel, Deadshot. Se introduce en continuidad al villano que da título al relato, el mercenario asesino experto en armas de fuego que nunca falla un disparo, el cual ha sido contratado para asesinar a Gordon, y por cierto se hace con mucha más gracia que la manera (un poco a la fuerza) de meter a Killer Croc. De hecho el personaje en sí encaja bastante bien en el universo Batman de Christopher Nolan, donde parece que la ley sea que la base de los personajes tenga un anclaje mucho más fuerte con el mundo real. Muy dinámico, es el que incluye más acción de todos y además cierra alguna trama pendiente de los cortos anteriores. El guión es de Alan Burnett y la animación, nuevamente, de Madhouse.

El resultado, en general, interesante, pero desigual. Aplaudo la idea de realizar este tipo de producciones situándolas en el universo cinematográfico, y el intento de expandirlo, aunque sea en base a pequeños fragmentos y retazos, pero tiene que haber algo más. Batman, el caballero de Gotham señala el impacto de la figura del murciélago en Gotham, en la policía y en la mafia, expande su galería de villanos, da explicaciones de hechos que quedaron sin reseñar en la primera entrega del film, explora facetas de Bruce Wayne y presenta a personajes que serán vistos en El caballero oscuro, pero no profundiza en nada de ello, ni siquiera es de la más mínima importancia –no es un complemento necesario en absoluto para la segunda película de imagen real-. Es autoconsciente de sus limitaciones, de que no puede ser demasiado explicativa por miedo a destapar intrigas que deben ser contadas en pantalla grande y con actores de carne y hueso, de que no puede presentar a villanos de “primera división” por si acaso aparecen en las secuelas de sus hermanas mayores; sólo toca elementos o muy secundarios, o muy evidentes. El problema de este tipo de franquicias es que están muy constreñidas en lo que a continuidad se refiere, parece que exista temor a hacer cierto tipo de cosas, aunque luego a la hora de la verdad se resetea lo que a uno le da la gana (3); no debería haber tanto problema, si no fuera por los temores a que se descontrole la franquicia. Y son temores un tanto infundados: a la mayoría de espectadores, un producto de estas características les importa muy poco.

La animación es bastante destacable, pero al ser un compendio de “estrellas invitadas”, se pierde homogeneidad en una historia que intenta tener cierta estructura. Es lógico que a los estudios se les diera libertad, pero se hubiera agradecido un poco más de cuidado y una cierta coherencia interna (por ejemplo, Alfred pasa de estar diseñado como el de los cómics, a estar basado en Michael Caine en la historia siguiente). Ninguna aporta nada novedoso en su campo pero resulta una obra visualmente bastante aceptable, con algunos momentos brillantes.

Que es casi lo que se puede resumir también del contenido de sus guiones: las historias flojas tampoco son muy flojas, y las buenas tampoco son muy buenas. Hay apuntes, notas destacables, y también defectos y errores, pero el conjunto parece estar realizado dentro de unos cánones de los cuales es imposible salirse, repitiendo tópicos del personaje y su entorno y adaptándolos a un universo “nuevo”, aparentemente menos encorsetado, por novedoso, que sus contrapartidas del cómic y la animación, pero en realidad, muchísimo más: se trata de una franquicia cinematográfica de éxito, con todo lo que ello conlleva… Todo vuelve a estar ahí, ya depende del espectador las ganas de volver a zambullirse en la superficie de Gotham de nuevo.

La edición doble en DVD viene acompañada de dos documentales, A Mirror for the Bat, donde los guionistas de los cortos, acompañados de otros que han trabajado en el cómic (Denny O’Neil, Paul Levitz), comentan la galería de villanos de Batman; y Batman and Me: The Bob Kane Store, sobre la vida del creador del hombre murciélago, y además cuatro episodios de Batman: The Animated Series, que siempre son bienvenidos.

Notas:

(1) Universo en el que se desarrollaron series como Batman, Superman, Batman Beyond y Justice League, y que estaban en continuidad entre ellas y con las películas relacionadas.

(2) La detective Ramírez jugaba al despiste con los seguidores del cómic en El caballero oscuro” al ser reconocida por muchos debido a su origen hispano como Renee Montoya, una de los personajes del cómic y la serie de animación. Siendo Montoya, uno dejaba de creer en la posibilidad de que fuera el topo de la comisaría, debido a la nobleza de su contrapartida animada. Pero resultaba no serlo, y no se decía su nombre hasta bien avanzado el metraje… En los cómics, Montoya es la compañera de Allen, como Ramírez en el corto.

(3) Hay montones de ejemplos de este tipo, mi preferido siempre serán los cómics Marvel de Star Wars, nacidos originalmente como “secuelas oficiales” del film, con bastantes apuros aún lograron meter El imperio contraataca dentro de su serie regular a pesar de algunas incoherencias, y resultó ser totalmente imposible hacerlo ya con El retorno del Jedi, la cual apareció como novela gráfica aparte de la colección, debido a las diferencias que había seguido la serie de cómic y la saga cinematográfica.

Javier J. Valencia

(Artículo originalmente publicado en la web Revista Fantastique en Noviembre de 2009)

También en El pájaro burlón: The Dark Knight Returns Part 1 (Jay Oliva, 2012)

Esta entrada fue publicada en Cine Acción y etiquetada , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.